4 de diciembre de 2017 00:00

Los alimentos se comparten en la Mitad del Mundo

Las actividades incluyen guía local y gastronomía. Foto: Cortesía  quitsato

Las actividades incluyen guía local y gastronomía. Foto: Cortesía Quitsato

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 2
Ana Veintimilla Redactora
F-Contenido Intercultural

El proyecto Quitsato se ha dedicado a la investigación histórica, geográfica, etnográfica y astronómica alrededor de la línea ecuatorial. A partir de allí se han concretado publicaciones, la construcción del reloj equinoccial y las rutas turísticas en las que se fusionan experiencias de cocina con turismo comunitario.

Cristobal Cobo, director de Quitsato, señala que el reloj se pensó por la necesidad de tener un monumento que sea un referente real de la línea ecuatorial. Desde hace 10 años trabajan con seis jóvenes de las comunidades cercanas a Guachalá, quienes son guías para los turistas que los visitan.

Josué Coyaguillo es guía desde hace nueve años y pertenece a la comunidad de Vicundo. Cuenta que los recorridos turísticos varían, pero hoy son más dinámicos para que los turistas participen.

En las visitas guiadas cuentan la importancia de los Andes, de los solsticios, equinoccios y el funcionamiento del reloj solar. Han tomado gran importancia actividades como la pachamank o la pambamesa.

Los turistas participan en la cocción de los alimentos en la pachamank, donde los productos se cocinan en la tierra.

Esta elaboración requiere de al menos cuatro horas. Las rocas, al rojo vivo, se colocan en un hueco de 80 cm de profundidad por 60 cm de diámetro. Sobre ellas se ponen hojas de maíz o col y, encima, las verduras o cárnicos. Se tapa nuevamente con hojas de choclo y encima una estera y tierra.

Este proceso ancestral se destaca en Quitsato para dar a conocer una gastronomía lúdica, dice Cobo. Así los turistas “conocen las tradiciones y costumbres andinas”.

La pambamesa, por otro lado, se traduce del kichwa como mesa comunitaria. En ella, los turistas comparten los alimentos cocinados entre todos. La pambamesa en el reloj es la única en la que se puede compartir una comida en los dos equinoccios.

El tour tiene un componente esencial con el jardín de agave. Gabriela Bonifaz, fundadora de Mishky Warmy, explica que los turistas conocen allí el agave ecuatoriano y sus variedades, así como las aplicaciones que tiene de forma medicinal y culinaria. Incluso se preparan recetas como el cuy aguarangado que usa el chawarmishky que sale del agave y, una vez fermentado, sirve para marinar el animal que luego degustan los visitantes.

Si se sigue fermentando el producto da un vinagre que utilizan para preservar flores.

La visita brinda oportunidad al turista internacional de experimentar tradiciones ancestrales de primera mano.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (4)
No (1)