9 de junio de 2016 00:00

Los afroecuatorianos difunden sus tradiciones en Zamora Chinchipe

El grupo de música y danza Andarele fue creado hace nueve años. Más de 30 artistas integran el ensamble

El grupo de música y danza Andarele fue creado hace nueve años. Más de 30 artistas integran el ensamble. Foto: Lineida Castillo /EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Los primeros afroecuatorianos llegaron hace 50 años a Zamora Chinchipe atraídos por la minería de Nambija. En ese entonces, en ese humilde caserío ubicado a 36 kilómetros de la capital zamorana estaba el yacimiento de oro más grande de esa provincia.

Los padres de Luis Valencia, de 33 años, llegaron para trabajar allí. Luego que hubo un descenso de la actividad minera hace más de 20 años, la mayoría de afroecuatorianos abandonó las minas y se dispersó por toda la provincia para dedicarse a otras actividades como la agricultura y gastronomía, pocos siguen en la minería artesanal.

La Asociación de Afrodescendientes Martín Luther King calcula que en Zamora Chinchipe viven más de 500 familias, que se concentran principalmente en Zamora, Yantzaza, El Pangui, Yacuambi y Palanda. Los dos últimos cantones son preferidos por su clima cálido.

Según Valencia, quien labora cinco años como asistente administrativo de la secretaría en el Consejo Provincial de Zamora Chinchipe, entre los afro se conocen y están unidos por la cultura y la lucha permanente por sus derechos.

Algunos se prepararon y alcanzaron cargos administrativos en instituciones públicas como la Prefectura, Municipio de Zamora. Es el caso de Mercedes Obando, quien labora como promotora de Gestión Turística y Social del Gobierno Provincial.

Según Obando y Valencia, esta institución fue la primera que recibió a los afros, “porque tiene como política la interculturalidad de los pueblos y nacionalidades”.

Ella dice que la Asociación Martín Luther King lucha para que las instituciones cumplan con el decreto ejecutivo de los objetivos del decenio, que busca proteger los derechos de las personas de ascendencia africana, reconociendo sus aportaciones y la preservación su patrimonio cultural.

En esta provincia amazónica, los afroecuatorianos no pasan desapercibidos. En los eventos culturales y sociales como el Pachamama Raymi, festivales de danza folclórica, fiestas de cantonización… aportan activamente con su música, danza, gastronomía y luciendo su vestimenta.

Paulina Caicedo, presidenta de la Asociación, señala que desde estos espacios rescatan el folclor, las tradiciones y los saberes ancestrales. Para eventos importantes visten su atuendo propio: las mujeres, una amplia falda y blusa floreada con encajes en el cuello. Los hombres, en cambio, el pantalón blanco remangado y camisa anudada a la cintura.

Para estar más visibilizados, la asociación creó hace nueve años el grupo de música y danza Andarele. Empezaron con adultos y ahora cuentan con más de 30 niños, jóvenes y padres de familia. Los jóvenes practican el baile frenético entonado por los adultos con instrumentos como la marimba, cununo, guazá, maracas…

En un salón prestado por la Prefectura practican, una vez por semana el ‘currulao’, que es un baile frenético. Las mujeres mueven sus cuerpos y las faldas anchas se abren mientras dan la vuelta y agitan las pañoletas de colores. Estas danzas llaman la atención en cualquier presentación.

Como asociación mantienen reuniones mensuales. Allí, tratan temas como actividades o presentaciones, gestiones conseguidas en beneficio de sus agrupados. Otras de las actividades son la gastronomía y el comercio.

Solo en el cantón Yantzaza hay ocho restaurantes de afroecuatorianos y más de 10 locales ambulantes que funcionan en la noche. Ellos ofrecen arroz con menestra y la carne asada, los bolones de verde con maní, encocaos.

“Nuestra comida es apetecida en cualquier lugar”, dice Jorge Corozo, dueño de uno de los ocho locales. Otros recorren la ciudad o las estaciones de buses ofreciendo las cocadas, aguas de coco, maní y otros dulces tradicionales.

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