23 de septiembre de 2014 20:19

Acoso entre hermanos aumenta el riesgo de depresión en la adultez

Las peleas entre hermanos pueden ser la parte visible de un acoso permanente. Foto: Ingimage.

Las peleas entre hermanos pueden ser la parte visible de un acoso permanente. Foto: Ingimage.

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Amanda Granda.SEnSRedactora (I)
agranda@elcomercio.com

Que los hermanos peleen entre ellos no es novedad. Pero, ¿qué pasa cuando esa riña se convierte en acoso hasta llamarlo bullying? Los conflictos entre hermanos son comunes. Gracias a ellos, la mayoría aprende a discutir y a templar su carácter, indica la psicóloga familiar Alejandra Cajo.

Sin embargo, hay veces en que esas peleas son solo la parte visible de un acoso escondido y permanente donde uno o más hermanos abusan de otro, ya sea psicológica o físicamente. Se trata de un tipo de ‘bullying’ que, según muestra un estudio publicado por la Universidad de Oxford, del Reino Unido, deja secuelas emocionales igual o más profundas que cuando se sufre de acoso en la escuela o en el colegio.

El equipo de Lucy Bowes, quien dirigió la investigación, aseguró que el acoso y la intimidación frecuente entre hermanos aumenta el riesgo de depresión en los niños cuando estos llegan a la juventud y al comienzo de la adultez.

Durante el 2003 y el 2004, los investigadores analizaron los casos de 7 000 menores de 12 años a los que se les preguntó si experimentaron acoso, intimidación, golpizas abusos frecuentes o discriminación por parte de sus hermanos.

Los casos tuvieron seguimiento seis años después. La mayoría de los 7 000 niños consultados dijo que no había experimentado intimidación.

De estos, a los 18 años, el 6,4% tenía síntomas de depresión, el 9,3% experimentaba ansiedad y el 7,6% se había autolesionado el año anterior.

El estudio halló que los 786 niños que admitieron acoso por un hermano varias veces por semana eran dos veces más propensos a tener depresión (12,3%), autolesionarse (14%) y sufrir ansiedad (16%).

Las niñas fueron más susceptibles a ser víctimas de acoso o intimidación de hermanos varones, en especial en familias con tres o más hijos. Los hermanos mayores fueron en general responsables de ese comportamiento abusivo o intimidatorio.

A pesar de que en Ecuador no se cuenta con cifras oficiales o estudios sobre el ‘bullying’ entre hermanos, Cajo sostiene que hasta su consultorio ubicado en la Universidad Central llegan de uno a dos casos por semana.

La experta indica que muchas veces los padres dejan pasar por alto la intimidación entre hermanos y lo ve como un simple juego. Sin embargo -recuerda- que el mes pasado tuvo un caso alarmante.

Una madre de mellizos acudió a la consulta por pedido de los profesores de sus hijos. Uno de los niños de 10 años empujó a su hermano por las gradas de la escuela.

“Es muy difícil que un niño sea consciente de que una caída así puede causar graves lesiones, incluso la muerte. Estos casos se tratan con terapia no solo para el niño ‘agresor’, sino también para su hermano ‘víctima’ y los padres”.

Su colega Cristina Briones, del Centro Psicológico Nuevo Amanecer, agrega que la personalidad de un individuo se forma en la niñez. Si a esa edad los pequeños no conso­lidan su confianza y seguridad, lo más probable es que en la adolescencia se presenten problemas de sociabilidad.

Bowes, que además es responsable del Departamento de Política Social de la Universidad de Oxford, dijo que aunque no podían decir que la intimidación fue lo que causó la depresión, el resultado fue significativo.

“El ‘bullying’ puede estar causando daño a largo plazo. Tenemos que investigar más, pero también necesitamos padres que escuchen a sus hijos”.

Las expertas ecuatorianas concuerdan con el estudio británico, el cual alerta que este tipo de acoso pude ser más perjudicial que el escolar. Esto porque el agresor está presente las 24 horas del día. “Es demasiada presión para un niño”, dijo Cajo.

Algunas de las recomendaciones que dan las psicólogas es que es preferible que los hermanos vayan a escuelas separadas, no destinar responsabilidades de adulto al hijo mayor y no minimizar las peleas.

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