19 de May de 2010 00:00

10 especies emblemáticas del país, en inminente riesgo

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Redacción Sociedad

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El riesgo de extinción se incrementa para al menos 10 de las especies más representativas de la fauna del Ecuador.

Un campanazo de alerta dieron los defensores de las especies. Lo hicieron en el informe Perspectiva Mundial sobre la Biodiversidad, que la ONU difundió la semana pasada.Ese reporte se basa en el IV Informe Nacional para el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Este documento revela que 15 especies de vertebrados ya desaparecieron. Además, que otras 65 especies están en serio peligro y 129 más en riesgo.

Los especialistas reforzaron esa advertencia durante el ciclo de conferencias que continúa hoy en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito, con motivo de la Semana de la Diversidad Biológica.

Ese diagnóstico se contrapone con la inclusión de Ecuador entre los 17 países más megadiversos. En territorio nacional se reportan 382 especies de mamíferos, 1 655 de aves, 404 de reptiles, 464 de anfibios y 1 539 de peces de agua dulce y salada.

Especies como el cóndor y el oso de anteojos, consideradas emblemáticas de los Andes ecuatorianos, están en peligro de extinción. Organizaciones públicas y privadas hacen esfuerzos para tratar de salvarlos, pero aún no logran resultados .

Francisco Sornoza, estudioso de las aves de la Fundación Jocotoco, y Gabriela Montoya, bióloga de la Unidad de Vida Silvestre del Ministerio del Ambiente, coinciden en que el ser humano es el mayor responsable de esas amenazas. A este se le atribuye la destrucción de los hábitats por deforestación, así como de los páramos y sistemas marinos.

En el Informe Nacional se asegura, por ejemplo, que los bosques de la Costa están entre las áreas más amenazadas en cuanto a la extinción de las especies.

La conclusión de Luis Suárez, de Conservación Internacional, es que la ampliación de las zonas de cultivos constituye una amenaza para el ojo de anteojos.

El caso de este animal es uno de los más dramáticos, a causa de la reducción de los páramos, para dar paso a las actividades agropecuarias. Lo mismo ocurre con el cóndor. Es atacado por los dueños de las haciendas, quienes lo consideran una amenaza para su ganado.

La situación empeora cuando los territorios se fragmentan. Así las especies se quedan aisladas en grupos y se altera la variedad genética. Sufren problemas como mutaciones que a la larga afectan a su existencia. Esa es la sugerencia de Suárez. Una alternativa pudiera ser la creación de corredores ecológicos que permitan la conexión entre los animales en riesgo.

El Informe Ecuatoriano sobre la Biodiversidad también se refiere a la contaminación, en especial de ríos y lagunas. En la Costa, por ejemplo, es consecuencia del uso de fertilizantes en camaroneras y bananeras y de plaguicidas en las palmicultoras. Lo mismo sucede en la Amazonía con el empleo de mercurio en la minería y por los derrames petroleros.

“Así, muchas especies quizá desaparecieron sin que siquiera las hayamos conocido”, cree Suárez. Eso es más posible con los anfibios, reptiles e insectos. “Por tratarse de ejemplares pequeños pasan casi inadvertidos u ocultos entre la maleza”.

Montoya y Suárez recomiendan una salida: fortalecer las áreas protegidas (en el país son 42), de los bosques y otros espacios públicos y particulares.

El cóndor es una de las más emblemáticas del país. Un monitoreo reveló el año pasado el avistamiento de solo 27 ejemplares. La cacería y falta de alimento son los mayores peligros. Se trata de salvarlo, al criarlo en cautiverio.

El jaguar es amenazado por la cacería para la venta de su piel y la pérdida de su hábitat por deforestación. Hay evidencias de su presencia en los parques nacionales Sumaco-Napo-Galeras y Yasuní, y en otras reservas.

El zamarrito pechinegro es un colibrí que habita entre los 2 745 y 4 500 m de altitud, al noreste de Pichincha. Son pocos los ejemplares vistos en los últimos años. La destrucción de los bosques es el principal peligro.

El águila arpía es una especie vista en los bosques de Esmeraldas, Manabí y la Amazonía. Pero la cacería hace que su población se reduzca a unos pocos ejemplares. Incluso en la zona occidental están en grave peligro.

El oso de anteojos es otra especie en mayor peligro. Aunque, según el Libro Rojo de los Mamíferos del Ecuador, hay unos 2 500 individuos adultos, la expansión agrícola y ganadera acaban con sus hábitats: los páramos andinos.

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