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Hasta hace algunos años, la patrimonial Zaruma era un centro administrativo para la producción minera tradicional como la de Portovelo.

La extracción de oro y plata subterránea se ha hecho siempre desde la veta, ayudaba con detonantes o “voladuras”. Las estructuras donde se hallan los minerales son estructuras de 10-15 metros de ancho a intervalos de 30-50 metros de tierra “libre”; corren en una sola dirección. Es decir hay un claro orden geológico. Para extraer se hacen oquedades en la zona de hallazgo y para que no se venga abajo la estructura se dejan sin tocar los columnarios o apoyos. Encima de este mundo subterráneo queda lo que se llama el suelo residual de arcilla o limo que se va alterando con facilidad.

En Zaruma, transformada en un centro minero ilegal, bajo su propio “suelo residual” muy alterado y unos columnarios debilitados por falta de control y procedimientos de extracción rigurosa, corre un peligro inimaginable.

Declarada hace poco en emergencia tras el doble hundimiento de la Escuela La Inmaculada, los ciudadanos de a pie tenemos muchas preguntas que hacer.

En la década de los 90 se declaró a la ciudad en alto riesgo y la misma entidad ARCOM (Agencia de Regulación y Control Minero), destacó su emergencia hace pocos meses.

¿Qué ha hecho esta institución en estos largos años? Se conoce que existen planos topográficos, investigaciones sobre materiales y su resistencia; que otro organismo, INIGENN (Instituto Nacional de Investigación Geológico Minero Metalúrgica), cuenta con investigaciones de carácter geofísico, tomografías eléctricas y geo radares, según informaciones del Ing. Luis Matute. Es decir, entre ambas podríamos detectar con bastante exactitud las oquedades y la profundidad en la que se encuentran y en propiedad de quienes. ¿Se ha trabajado mancomunadamente? ¿Se ha evaluado por qué llevamos ya un cuarto de siglo y la situación empeora? ¿Por qué no tenemos acceso a una documentación bien organizada, un archivo centralizado, que impida que se dupliquen estudios ya realizados a costos impresionantes (aparentemente muchos incompletos e imprecisos) y que sirvan para que se canalice el problema por una sola vía?

Ah! La Central de Riesgos también tiene vela en el entierro. Y no se diga la propia Municipalidad que, como todos los municipios pequeños y medianos, les falta capacidad técnica. Y a la pata… la COTAD les exige planes de ordenamiento urbano para ya.

Aparentemente bien intencionado y honesto, su alcalde Ing. Jhansy López, tiene una tarea enorme por cumplir ya que deberá ponerse a la cabeza del problema, desembrollando los nudos uno a uno, imponiendo su autoridad y trabajando de forma paralela en la superficie y la subtierra, abordando problemas que van más allá de un simple ordenamiento; hablamos de una ciudad de 25 000 habitantes literalmente montada sobre una mina de oro de alto riesgo..