Miguel Rivadeneira

Yasuní, lo primero

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2 de September de 2013 00:02

El problema de la explotación petrolera en una parte del Yasuní va más allá de lo que se discute. No solo cabe contrastar con los argumentos de antes para preservar el área protegida. Hoy se debate sobre el uso o no de balas de goma contra los manifestantes cuando el tema de fondo es la protesta de jóvenes, indígenas y sectores sociales contra el cambio de discurso y las contradicciones evidentes.

La principal razón es la necesidad urgente de contar cada vez con más recursos para sostener el enorme gasto, que crece paulatinamente. Es verdad que se ha hecho una destacada obra pública y social en los diferentes campos con los grandes recursos que ha contado, que han sido mucho mayores que todos los gobiernos anteriores juntos. Basta comparar los datos oficiales.

En el 2007 (inicio del actual Régimen) el presupuesto establecido por el anterior Régimen fue de alrededor de USD 9 mil millones, con un precio del barril del crudo de USD 35. El presupuesto aprobado para el 2013 fue de USD 33 mil millones 366 mil, con un crecimiento de alrededor del 21% con respecto al ejercicio fiscal anterior. Con un precio del barril de crudo de USD 84,9 y se vende alrededor de los USD 100 Por tanto, aquí también hay un excedente. Sin embargo, creció el déficit, comparado con años anteriores, debido principalmente a la paralización de la Refinería de Esmeraldas.

Con el crecimiento del gasto los recursos que provendrían de la nueva explotación petrolera en una parte del Yasuní y el resto de campos quedarían cortos. Además de la destacada tarea en la creciente recaudación de impuestos del SRI, el Ecuador sigue dependiendo en gran parte de la explotación del crudo. Con este ritmo se necesitarán nuevas y grandes fuentes, aún no resueltas. Por ello, condenados al endeudamiento externo, que tanto se criticó, a la venta anticipada de petróleo, cuyos recursos se reciben hoy pero mañana se requerirán otros y así sigue una cadena interminable.

Con este nivel de gasto, el requerimiento del Yasuní es uno. La pregunta es ¿este modelo es sostenible en el tiempo? Si esta política se mantiene deberá recurrirse a otros recursos como la eliminación de subsidios de derivados del petróleo (con lo que estoy de acuerdo, con focalización para los más pobres) y talvez serán también insuficientes.

Por ello hay que estar conscientes que si no mejora la productividad, si no se hallan nuevas fuentes de ingreso, otros ajustes podrían venir, con las respectivas consecuencias en medio de este mundo de un enorme consumismo, sin ahorro, que puede llevar al abismo. Seguimos en una carrera desenfrenada del gasto, con una evidente obra pública, pero la disponibilidad de ingresos debe marcar el ritmo de la inversión, que si no se controla y no se maneja con mesura y prioridades, los resultados negativos se verán luego.