Carlos Jaramillo

Otra vez la valija

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30 de March de 2013 00:03

En enero del año pasado la Policía de Italia descubrió 40 kilos de cocaína líquida enviada en la valija diplomática de Ecuador al Consulado en Milán. Comprobó que los narcotraficantes camuflaron la droga en jarrones de cerámica que supuestamente iban a ser utilizados para la promoción de una obra de teatro. Detuvo a cuatro implicados en el delito y los sometió a la acción de la justicia de ese país, que los condenó a prisión.

En cambio, la Fiscalía de Ecuador inició la investigación para determinar a los responsables del envío desde Quito; inclusive viajaron funcionarios a Milán para proseguir las indagaciones, pero todo quedó en nada, como sucede con algunas irregularidades que se suscitan en esferas públicas de nuestro país. La Contraloría encontró inconsistencias en el reglamento para el uso de la bodega para la valija diplomática y la Cancillería acogió dicha recomendación e hizo la reforma correspondiente.

El Ministro del Interior y el Viceministro de Relaciones Exteriores informaron que hace una semana la Policía Antinarcóticos ha descubierto partículas de clorhidrato de cocaína en uno de las estatuillas de Eloy Alfaro que iban ser enviadas a las Embajadas de Ecuador en Canadá y otros países, con motivo del centenario de la "hoguera bárbara".

Pero aquí surge una contradicción, pues los dos funcionarios manifestaron que, según la indagación previa, la primera hipótesis es que la estatuilla pudo haber sido contaminada por la manipulación de un consumidor y, a renglón seguido, enfatizaron que "es una acción delincuencial con intención de mancillar el nombre de nuestra Cancillería y dañar la imagen de nuestro Gobierno. Vamos a dar con los responsables…" y, según informa la prensa, también han expresado su satisfacción por la eficiencia del control establecido para el manejo de la valija diplomática.

Ojalá esta vez sí la Fiscalía descubra a los responsables de las partículas de clorhidrato de cocaína esparcidas en los hombros de la pequeña estatua del Viejo Luchador, en una franela y en el exterior e interior de la caja que la protegían o, en caso contrario, a los autores del grave delito de supuestamente rociar con droga a la estatuilla, "en acción maliciosa contra la Cancillería y el Gobierno", como, en forma apresurada y sin mayor fundamento aún, han afirmado los dos altos funcionarios.

Así mismo, ojalá con este motivo la Fiscalía y los personeros de los dos portafolios informen sobre los resultados de las indagaciones realizadas para descubrir a los responsables del despacho de la cocaína líquida en la valija diplomática, que dio lugar a que se la denomine "narcovalija", y se esclarezca plenamente ese escándalo que dejó en mal predicamento al Ministerio de Relaciones Exteriores y, por consiguiente, al buen nombre de nuestro país.