Rodrigo Fierro

Bien por la Universidad Central

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15 de December de 2011 00:01

En ese plan le queríamos ver a la Universidad Central del Ecuador. En el plan de señalar caminos y de iniciar los pasos que nos lleven a la reforma de la educación superior y al desarrollo de la investigación científica. Palabras mayores en un país conservador hasta la médula, en el que la retórica no se compadece con la realidad pero sí tranquiliza las conciencias. En un país de pensadores críticos en cuyo historial las nobles utopías no condujeron a realizaciones concretas, las posibles, las que de a poco se van sumando, progresando y cada vez con mayor dinamismo y solvencia. No hablemos de la indiferencia de gobernantes y gobernados, ya por irresponsabilidad, ya por ignorancia, ya por ese terror a que las cosas cambien y los nuevos tiempos supongan despertar de la inercia a la que se habían acostumbrado, y lo que es peor de la que habían medrado.

Por lo antedicho, debo ponderar la decisión de la Universidad Central, animada por el pensamiento de su Rector Dr. Édgar Samaniego: la nivelación de conocimientos de los bachilleres que egresan de los colegios de todo el país es de incumbencia del Ministerio de Educación y no de las universidades o politécnicas. Que hay grandes diferencias en la educación que se recibe en los colegios, es verdad. Que el mismo título habilitante lo reciben todos los bachilleres se hayan graduado donde se hayan graduado es de responsabilidad del Ministerio de Educación. A universidades y politécnicas les corresponde la obligación de proporcionales la mejor formación a los bachilleres que hayan pasado un examen de admisión. Si uno se pone a profundizar los efectos de tales afirmaciones, estará de acuerdo en que la Universidad Central y su Rector merecen el agradecimiento nacional.

Como para quedarse de piedra el descubrimiento de que en la Universidad Central no se hacían investigaciones científicas, sistemáticas. Institutos Superiores de Investigación en todas las Facultades. Incontables los cursos sobre metodología de la investigación científica y hasta cátedras de tal metodología en todas las Escuelas. Numerosos profesores que eran reconocidos también como investigadores para completar el tiempo de su dedicación y salario.

El problema para el rector Samaniego y colaboradores era de fondo, y no tan solo de recursos económicos que con el gobierno de Correa comenzaron a llegar. Con un derroche de sentido común se ha dado el primer gran paso: conformar un núcleo de investigadores de buena formación y ya con una producción científica de buen nivel. Se cuenta con recursos nacionales y es de esperarse que lleguen del exterior en forma de becas de investigación (grants). Es el inicio de la realización de un sueño: el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Central, al servicio del desarrollo del país.