Enrique Echeverría

Seguro: ¿seguro?

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Es de tales dimensiones la nueva Ley de Justicia Laboral y Trabajo no Remunerado del Hogar, tramitada por la Asamblea Nacional, que para una persona común, parte del “pueblo soberano”, resulta hasta el momento un enigma. Tanto hablan de un lado, como del otro, pero de tanta manifestación verbal seguramente las personas dotadas de conocimientos en el ramo, podrán entender en mayor extensión.

Para los de a pie quedan pocos asuntos en firme, pues el Presidente de la República no cambiará lo aprobado por la mayoría que respalda sus tesis.

Uno –y básico- es el hecho de que ya no se contará con el 40% de aporte del Estado para financiar las pensiones de medio millón de jubilados.

El Presidente del Instituto de Seguridad Social, Vocal del Ejecutivo, pretende tranquilizar con esta explicación: “Nosotros no hablamos de eliminación del 40%, sino de una sustitución por una garantía de que el Estado aporte cuando se necesite y lo que necesite. ¿Cuándo se necesitará? Aspiro a que nunca”.

Para una buena memoria, este episodio es parecido al que la sal quiteña, por boca del inolvidable humorista Ernesto Albán Mosquera, llevó a las tablas del teatro. Don Ernesto, personificando a un dirigente del Partido Comunista, arengaba a sus camaradas al cumplimiento de la tarea revolucionaria. Al final decía: adelante camaradas, con fe y decisión, pues el Partido Comunista les respalda. De entre los asistentes sonó una voz clara que preguntó: ¿y quién le respalda al Partido Comunista?

Guardando las distancias y las materias, bien podría hacerse una pregunta: ¿y quién garantiza que se cumpla la ofrecida garantía del Estado?

Entre las aspiraciones de la nueva Ley es que las amas de casa se afilien al inefable Seguro Social, se entiende que, básicamente, con fines de jubilación.

Se menciona que un millón y medio de señoras y señoritas amas de casa se incorporarán a la Seguridad Social, con cuyo dinero de aportes el Seguro tendrá más y más fondos, pues su devolución será a plazo mas o menos largo cuando la ama se jubile. ¿De qué bolsillo saldrá el dinero para pagar el aporte? ¿Y cuánto valdrá?

Los legisladores oficialistas argumentan, por “A+B” que el Gobierno no debe nada al IESS y que por los bonos que ha recibido, esta entidad obtiene buenas sumas de dinero por intereses. Otro razonamiento al estilo de don Ernesto: corresponde luchar por los intereses, porque el capital está en papeles que no se sabe si pagarán algún día.

Finalmente, se entiende que al empleado público le entregarán los sueldos 13 y 14, por partes mensuales. No para el empleado privado. Si no tiene disciplina y usa las mensualidades como “plata de bolsillo”, se verá en pequeñitas a la hora de las matrículas, de los libros y cuadernos al inicio del año escolar; y de las compras de Navidad para halagar a la familia.

eecheverria@elcomercio.org