Vicente Albornoz Guarderas

Las tres etapas de la revolución

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Si el gobierno hubiera mantenido su gasto en el mismo nivel del año 2006, en el 2011 no hubiera necesitado cobrar ni un sólo centavo de impuestos ni de contribuciones al IESS. Y le hubiera sobrado plata.

Obviamente, por una mezcla de ideología populista y de izquierda, decidió aumentar el gasto público a niveles absurdos. Y para financiar ese gasto, tuvo que seguir cobrando impuestos y, encima, aumentarlos. Todo eso se ve con claridad en las tres etapas de estos años revolucionarios.

Porque este gobierno ha tenido, desde le punto de vista económico, tres etapas: la petrolera, la impuestero/endeudadora y la del ajuste con anestesia. Y para entender la evolución de la una a la otra es clave ver que las ideas que guían a quienes manejan la política económica vienen del populismo zurdo.

La primera etapa, la “petrolera”, que va desde el 2007 hasta el estancamiento del precio del crudo en el 2011, se caracteriza por el disparo de los recursos provenientes del petróleo. Para demostrarlo, basta ver que los ingresos petroleros del sector público casi se triplicaron (sobre la inflación) entre 2006 y 2011.

Sólo para tener una idea de la escala de la cantidad de dinero que tuvo el gobierno, considérese que los ingresos petroleros del sector público en el 2011 fueron bastante más que el gasto total en el 2006. En otras palabras, si se hubiera mantenido el mismo tamaño del Estado del 2006, la totalidad del sector público se hubiera podido financiar en el 2011 exclusivamente con ingresos petroleros. Y todo con datos ajustados por la inflación.

En puro teoría, si entre 2006 y 2011 el gasto público no crecía más allá de la inflación, se podía bajar las contribuciones al IESS y los impuestos a cero. O se podía ahorrar todos esos ingresos tributarios y contributivos. Y en ambos casos hubiera sobrado plata.

Pero no se lo hizo y más bien se aumentó el gasto público con una tenacidad sorprendente. Y cuando los ingresos petroleros se estancaron desde el 2011, el gasto siguió creciendo. Y para financiarlo, el gobierno optó por subir impuestos y endeudarse. Entre 2011 y 2014, los impuestos cobrados al año crecieron en 30%, mientras los ingresos petroleros caían en 25%. Y el endeudamiento anual pasó de 2,090 a 6,700 millones entre 2011 y 2014. Esa fue la etapa “impuestero/endeudadora”.

Luego vino la etapa del ajuste, cuando no le queda al gobierno otra salida que reducir duramente su presupuesto. Por eso, en los primeros 7 meses de este año, el gasto total fue 23% menos que en los mismos meses del 2014.

Ah, y el endeudamiento sigue. En realidad, esta tercera etapa debería llamarse del “ajuste endeudador” o “ajuste con anestesia”. Y cuando se acaben los créditos, vendrá el “ajuste sin anestesia”. Pero eso lo tendrá que hacer el próximo gobierno, sea de quien sea. Y va a ser bien duro.