25 de December de 2010 00:00

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Carlos Jaramillo Abarca

Una de las primeras acciones de la actual Corporación edilicia de Quito fue la renegociación del contrato para la construcción del aeropuerto internacional de Tababela, con lo que el Municipio obtuvo magníficos beneficios económicos, pero la contrapartida es la demora de los trabajos, que, así mismo, tiene alto costo.

Según el cronograma inicial, el nuevo aeropuerto debió ser inaugurado en agosto del presente año, pero ni siquiera se suscribe el nuevo contrato y, como van las cosas, tan importante obra para el desarrollo de la capital y de todo ientras tanto sigue en pie el Mariscal Sucre, con todos sus defectos y peligros'

El Cabildo también tramitó algunos requisitos que habían sido pasados por alto, como las autorizaciones de la DAC y del Ministerio de Ambiente, y dio cumplimiento a las observaciones al contrato base formuladas por la Contraloría y la Corte Constitucional. Un aspecto importante, que merece destacarse, es que, tras el exhaustivo examen realizado, no se ha encontrado ninguna irregularidad económica, tan en boga en el manejo de fondos públicos.

Simultáneamente debía construirse una autopista de acceso al nuevo aeropuerto, para lo cual la anterior Administración Municipal consideró tres alternativas, de las cuales dio prioridad al proyecto que parte del puente Gualo (camino a Zámbiza). Se efectuaron ya los estudios técnicos y las expropiaciones y se contaba con un préstamo de la Corporación Andina de Fomento ( CAF), que se desaprovechó porque el actual Cabildo declaró desierto ese proyecto, y recién comenzó los estudios de la vía que había sido considerada la menos conveniente de las tres, que se inicia a la altura del peaje de Oyacoto, Panamericana Norte, cerca a Guayllabamba, que obligará a los usuarios a atravesar la ciudad hacia el extremo norte, desde ya sumamente congestionado.

Esta arteria sería construida por cuenta del Gobierno, que le encargaría a la concesionaria Panavial, con el sofisma de que se trata de una prolongación de la Panamericana. La otra opción es la denominada como la Ruta Sur, que se inicia en la avenida Simón Bolívar, y que atraviesa sectores densamente poblados del valle de Tumbaco.

Según técnicos en la materia, los proyectos Gualo y Sur, en especial este último, permiten el rápido acceso al aeropuerto y sirven al valle de Tumbaco, mientras que la ruta que parte de Oyacoto no contribuye en absoluto para la solución del problema vial de Cumbayá, Tumbaco, Puembo, etc., por lo que el Concejo Metropolitano debe hacer un análisis profundo y serio, al margen de miramientos políticos y de otra naturaleza y pronunciarse por una de las alternativas que aconseje la técnica. Así mismo debe recuperar el largo tiempo perdido para la ejecución de las dos obras.

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