Juan E. Guarderas

El Árbol en Movimiento

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26 de junio de 2014 19:19

El mito de París como la ciudad ideal, mágica, platónica se construyó a partir de un sinnúmero de elementos, no todos fáciles de precisar. Pero Baudelaire aportó un acercamiento artístico a la ciudad que cambiaría para siempre la forma en que se vería París. En el XIX, el barón Haussmann efectuó una renovación de la ciudad sin parangón en la historia del urbanismo (redefiniendo incluso las bases de esta disciplina), y frente a esto el corazón del poeta se desgarraba, se inquietaba entre los sentimientos que la nueva transformada ciudad y la vieja le evocaban.

Quito se desarrolla y su crecimiento es vertical. Cientos de viejas casas se destruyen para dar paso a nuevos edificios, jardines se transforman en concreto y los árboles se venden como leña.

Dentro de nuestra desenfrenada lógica capitalista, consumista, materialista, este cambio en el ambiente le pasaría a la sociedad delante de las narices sin que esta se mosquee.
Afortunadamente, no solo hay artistas en Francia. Daniela Moreno Wray y su hermana Andrea se conmovieron con la perspectiva de la destrucción del viejo árbol de toronja de la casa que les vio crecer.

No se encadenaron al tronco ni iniciaron una huelga de hambre. Más inteligente era utilizar la ocasión para lanzar a Quito una reflexión acerca de nuestro desarrollo urbano, crear arte respecto al tipo de vida que queremos y, por supuesto, salvar el árbol trasladándolo al Jardín Botánico.

El proyecto no es simple. El traslado de un árbol de 50 años es costoso y complicado. Pero, ¿cómo será nuestra necesidad de este tipo de reflexiones que la respuesta fue enorme? Con la acción colectiva artística El Árbol en Movimiento han colaborado los DJ Micrófono, Patán, Didou, los hiphoperos Rima Roja en Venus y La Calle Callejera, el conjunto de percusión Tambores y otros Demonios, los artistas visuales La Suerte, Adrián Balseca, Felipe Jácome, Ra Lex, el colectivo La Hormiga, etc. Tras mucho trabajo se cumple el objetivo de tener un árbol en el jardín que simbolice el arte y el tipo de ciudad al que aspiramos. Primeras conclusiones: se pueden conseguir resultados concretos con acciones artísticas y en Quito existen jóvenes artistas listos para movilizarse.

Pero las conclusiones que nos deja El Árbol en Movimiento son aún mejores. Así como una obra artística colectiva, como una danza, que se construye desde lo colectivo, así es el desarrollo de una ciudad. Entonces para que lo nuestro no sea un baile ebrio de 5 de diciembre, sino que nuestra ciudad sea un ballet, una obra de arte, hay que meditar profundamente cada movimiento, coordinar los pasos, identificar los sentimientos que queremos recrear y transmitir. En palabras de Daniela: “Nosotros no planeamos cómo hay que salvar todos los árboles de la ciudad, sino la idea es que no tengamos que salvarlos”.