Fernando Larenas

Recen por él

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Se aproxima la visita del papa Francisco y algunos temas inquietan, como por ejemplo el incidente entre el Presidente de la República y un joven en una céntrica calle de la ciudad. Hay un solo episodio, pero como todo en la vida hay dos versiones: la del Jefe del Estado y la de un muchacho mal educado que realizó supuestos gestos obscenos mientras pasaba la caravana presidencial.

Conocemos las dos versiones, la primera contada por el joven, la otra es un video presentado por la Secretaría de Comunicación. En las imágenes se constata el suceso real: el Presidente desciende de su vehículo, camina rápido algunos metros en dirección contraria al lugar al que se dirigía y, después de unos segundos, regresa y se vuelve a subir a su automóvil.

La preocupación: ¿tiene el Presidente que bajarse para intentar resolver personalmente cada vez que alguien grafica gestos que pueden considerase obscenos? En el denominado Sermón del Monte del Nuevo Testamento (Mateo 5:39) Jesús dijo: “No resistan al inicuo, antes bien, al que dé una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Esta referencia es contraria al “ojo por ojo y diente por diente” que consta en el Antiguo Testamento.

Humanamente es mucho más fácil el “ojo por ojo” que la acción tan cristiana de “colocar la otra mejilla”, pero vale la pena intentarlo, especialmente cuando la persona que tiene que decidir es la máxima autoridad de un país. Por eso, lo mejor que puede hacer el pueblo cristiano es rezar por el Presidente de la República para que tenga paz en su corazón y así evite un contratiempo con un joven que, estoy seguro, se arrepintió de su irrespetuosa actitud.

Aclaro que el título de este artículo lo tomé prestado del libro ‘Recen por él’, escrito por el periodista e historiador argentino Marcelo Larraquy, quien narra documentadamente toda la historia que marcó a Jorge Mario Bergoglio antes de convertirse en el papa Francisco. Desde el papel que cumplió el religioso jesuita antes y durante la dictadura militar argentina, hasta sus primeros pasos por los vericuetos internos del Vaticano.

Nadie puede dudar que Bergoglio, quien se encontraba muy cerca de su retiro pastoral, es ahora un fenómeno que atrae no solo a los católicos. Según el autor, en el interior del Vaticano hay misterios que algún día tendrán que aclararse y que están en conocimiento del heredero del trono de Pedro. El libro no es ficción y, al mejor estilo de un gran reportaje, tiene crónicas y entrevistas; el periodista aborda la misteriosa desaparición de una estudiante nacida en el Estado Vaticano, un episodio ocurrido hace 30 años y que nunca fue aclarado ni por Juan Pablo II ni por Joseph Ratzinger. Me permito sugerir que se lea este libro y mientras tanto, tal como resume su autor, recen por el Papa y también por el Presidente.