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11 de November de 2012 00:01

En la Convención del Partido Demócrata en 2004 reunida para nominar al senador John Kerry como candidato a la Presidencia, fue invitado Barack Obama como orador principal a cargo de proclamar dicha candidatura. En aquel entonces, Obama estaba de candidato a senador por el estado de Illinois pero ya se lo conocía al interior del partido como un excelente orador que conectaba inmediatamente con los electores. El público de los Estados Unidos y otras partes del mundo pudo ver en vivo y en directo a este joven afroamericano que con su carisma y discurso muy bien hilvanado cautivó a la audiencia que lo veía y escuchaba. El senador Kerry perdió las elecciones presidenciales, y Obama por amplio margen, fue electo al Senado. Los siguientes años trabajó intensamente en el Congreso y en las elecciones intermedias de 2006 apoyó con su verbo y presencia a varios de sus coidiarios que solicitaban su respaldo. En escasos dos años, la figura de Obama había alcanzado dimensiones nacionales por lo cual, a finales el 2007, anunció al país su postulación como candidato a la Presidencia de los EE.UU.. Su rival, que ya había sido declarada por el establishment como la ganadora de la nominación demócrata, fue derrotada por Obama en las primarias por estrecho margen. En 2008, como candidato a la Presidencia por el Partido Demócrata, se desata una profunda crisis que pone al borde del colapso al sistema financiero y conduce inexorablemente a la economía norteamericana hacia una severa recesión. El Gobierno republicano que concluía su mandato se vio forzado a tomar una serie de acciones para evitar que la crisis se vaya de las manos y se transforme en depresión. En ese entorno Obama gana las elecciones y asume el poder en enero de 2009. Internacionalmente, Estados Unidos enfrentaba dos guerras que demandaban ingentes recursos, y el peligro terrorista seguía latiente. Inmediatamente de su posesión el gobierno tuvo que aplicar nuevas medidas para restaurar la maltrecha economía y frenar el desempleo. Después de 4 años de gobierno, con una economía en lenta recuperación y el desempleo en porcentajes históricamente elevados, Obama se presentó como candidato a la reelección. Ningún presidente desde Roosevelt había sido reelecto con una economía en crisis, pero Obama lo logró. Con la economía en mejor situación, con las dos guerras prácticamente concluidas, el pueblo le dio a Obama la oportunidad histórica de terminar lo que comenzó. Por su trayectoria, carácter y determinación, de seguro dejará un mejor país del que recibió, pero para lo cual deberá superar los obstáculos que le pone la oposición en el Congreso cuya primera batalla se librará en el mes de diciembre.