Fernando Larenas

La música clásica de Sixto

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Un cartel pegado en la puerta de vidrio anuncia la próxima apertura del ‘Fondo de Música Clásica Sixto Durán Ballén’. No soy experto en calcular metros cuadrados, pero el espacio es suficiente para albergar una de las colecciones más valiosas de música que debe existir en el Ecuador y que el ex presidente (1992-1996) donó a la Universidad Andina Simón Bolívar.

De la observación hacia el interior pude ver muy bien ordenados los discos LP (elepé) o “long play” (o de larga duración como se denominaba antes a los discos), un par de tocadiscos y la fotografía de Sixto Durán Ballén en un estudio de grabación de una radioemisora, tal vez la Bolívar, donde presentó sus programas de música académica durante varias décadas del siglo anterior.

¿Cuántos discos contiene la colección? Difícil calcular desde atrás de un cristal, pero diría que no menos de 2 000 y no más de 4 000. Tampoco pude ver las carátulas de los LP, pero sí advertí que están muy bien conservadas. Coincidencias de la vida, cuando fui a confirmar si era cierto o no que esa colección fue donada a la Universidad Andina Simón Bolívar, no hubo nadie que me permita el acceso.

Pero me quedo satisfecho por haber conocido la moderna biblioteca, impecable, ordenada, muy bien iluminada con luz natural y con millares de títulos de libros académicos y de la literatura universal. Y ahora esa biblioteca tiene en un rincón tranquilo y silencioso la mayor colección de discos que logró reunir Sixto Durán Ballén, tal vez quien más conoce sobre la historia de la música y de los grandes maestros y compositores. La donación responde también a una inquietud que siempre tuve sobre qué haría la familia con esos discos. Me quedo tranquilo, la colección no puede estar mejor resguardada que en una de las principales universidades de posgrado de América Latina.

Es que debo confesar que soy de esa generación que no se perdía los programas musicales del arquitecto, tampoco los de Haroldo de León en HCJB. Eran esos tiempos maravillosos de la radiodifusión ecuatoriana que transmitía programas de música clásica sin límites de tiempo. Soy de la generación que pasó del elepé a la colección de casetes, enciclopedia incluida, de Salvat, cuyo principal mérito fue reunir en 100 presentaciones a los mejores compositores y a las más consagradas orquestas de música y a los mejores directores.

No se cómo clasificarán la colección, supongo que por períodos, porque lo que más recuerdo de los programas de Sixto Durán Ballén era su coherencia para escoger la música, tanto en materia sinfónica como operística. Estoy seguro que entre esos discos debe estar uno que marcó gran parte de mi afición por la música clásica: el ‘Triple concierto para piano violín y violonchelo’, de Beethoven, con la filarmónica de Berlín, dirigida por Herbert von Karajan.

@flarenasec