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apachano@elcomercio.org

Hay varios comentarios y noticias de las últimas semanas que merecen una atención particular.

Empiezo por la última, relativa al “conocimiento” del Acuerdo Comercial del Ecuador con la Unión Europea por parte de Colombia y Perú. Si entiendo correctamente, el propósito de esta reunión entre los vecinos con los europeos, en junio próximo, servirá para analizar (¿aceptar?) la negociación ecuatoriana. Si es así, no ha sido correcta la declaración del Gobierno respecto de la existencia de un “Acuerdo” con términos y condiciones propios e independientes (mejores, según lo dicho en una sabatina) conseguidos por el país.

Es una adhesión al Convenio o TLC firmado por ellos con el conglomerado europeo, al cual lo descalificaron cuando decidieron no continuar el proceso de negociación conjunta. Ahora, años más tarde (creo que 4), con daños acumulados por la demora, nos incrustamos y sometemos a la opinión de los “bobo aperturistas”.

El país perdió precioso tiempo y oportunidades, pero finalmente rectifica, reconociendo la necesidad de aprovechar las enormes posibilidades de generar bienestar interno, con la expansión de la producción destinada a los mercados internacionales.

La segunda es la relativa a la inexistencia de política monetaria como consecuencia de la presencia del dólar como moneda oficial del Ecuador. Este mito, de tanto repetirse, incluso conocidos economistas lo afirman como una verdad absoluta. La dolarización no elimina la política monetaria. La limita en la capacidad de crear dinero primario (emisión), pero deja libre (subsiste, para los negativistas) el enorme campo de la creación secundaria ejercida por el sistema financiero (aquí y en todo el mundo), motivo por el cual las autoridades pertinentes tienen la delicada (exclusiva) responsabilidad de regular (no fijar) la liquidez y compadecerla con los objetivos de estabilidad (sabiendo que no existe banco emisor ni prestamista de última instancia) y crecimiento nacional.

De hecho, desde hace años han intervenido directamente fijando, entre tantas cosas, tasas de interés, costos de los servicios, la composición de la liquidez. ¿Qué es eso? ¿Acaso Astronomía?

Igual mito es el relativo al dinero electrónico, que a alguien, posiblemente con poca reflexión y conocimiento, se le ocurrió decir que es privativo del Estado crearlo porque es un medio para emitir dinero. Eso no es cierto. Es otro instrumento más, de los tantos que existen y se han incorporado conforme la tecnología los descubre, que facilita las transacciones y opera en el mercado de creación secundaria (banca pública y privada) y no en el de la emisión primaria (Banco Central) en ninguna parte del mundo. Es más, en dolarización no tiene cabida alguna.