León Roldós

¿Linchamiento mediático?

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12 de June de 2013 00:01

La denuncia de linchamiento mediático se originó en María Augusta Calle, asambleísta de PAÍS, acusando que medios del Ecuador lo pretendieron contra ella, cuando la procesaron en Colombia, bajo la tacha de estar vinculada con las FARC. Entonces, año 2008, encontrándose reunida la Asamblea Constituyente en Montecristi, intervine para cuestionar lo actuado en Colombia y demandar solidaridad con ella. No he conocido evidencias de lo que acusa María Augusta.

Se tipificaría el linchamiento mediático en la Ley de Comunicación, para llegar a la clausura de medios; y en el Código Penal Integral, para llevar a la cárcel a comunicadores, editores y propietarios de medios de comunicación. ¿Cuál será el tope para investigar y requerir información veraz sobre hechos y circunstancias, a fin de que no se tache de linchamiento mediático a la labor del periodismo de investigación? ¿Qué debe auto- censurarse el que opina para que no lo tachen de pretender el linchamiento mediático? Bajo esa figura, de haber estado tipificada la infracción en el siglo XIX, ¿lo habrían debido procesar a Juan Montalvo por incitador, porque a la muerte de García Moreno expresó "mi pluma lo mató"? Aquello de que la información veraz siempre debe pasar por ser contrastada, se estrella contra la realidad de quienes no quieren ser investigados. Si para contrastarla hay que acceder a fuentes de información controladas por quien diga sentirse acosado por la investigación y/o su entorno, o si aquel tiene protectores desde el poder, la condena al silencio sobre hechos o conductas, generará formas de encubrimiento.

A nivel mundial y en el Ecuador, aun sobre desviaciones producidas, las investigaciones de los medios de comunicación y de periodistas han evidenciado los mayores ilícitos que se ha pretendido silenciar por quienes coyunturalmente han sido poder.

El escándalo de Watergate, 1972, alcanzó dimensión por la denuncia y la investigación del Washington Post y los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward. Su consecuencia fue la renuncia del presidente Nixon. El Telégrafo de José Abel Castillo, 1895, hizo pública la denuncia del hecho histórico de la venta de la bandera, que fue el antecedente inmediato de 5 de junio de 1985, la Revolución Liberal y la primera presidencia de Eloy Alfaro. Dos acontecimientos en épocas y entornos diferentes, que con una legislación de tiranía habrían podido ser tachadas de "linchamiento mediáticos.

No habrá respeto a la libertad de prensa y de opinión si se la amenaza con sanciones administrativas y penales, bajo la tacha de "linchamiento mediático", peor cuando los sancionadores y juzgadores se alineen con los que argumenten ser víctimas de las investigaciones y de las opiniones que se formulen.