Fernando Larenas

Un Libertador más humano

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19 de November de 2013 00:02

'Señor mío, usted tiene que esforzarse en dos cosas para que yo siga dispuesta a jugarme mi matrimonio en esta cama -le respondió ella-. La primera es preguntar menos. Y la segunda, desempeñarse en el amor sin tantas prisas'. Esto es parte de uno de los interminables diálogos entre Manuela Sáenz y Simón Bolívar registrado en el libro 'Ahí le dejo la gloria', del periodista-escritor colombiano Mauricio Vargas Linares.

Es una novela basada en documentos, cartas, libros, biografías, etc. reconstruida para hablar de dos personajes que marcaron la historia de América: José de San Martín, el protector de Perú, y Bolívar, Libertador de Colombia. Lo interesante de la obra es que, además que aporta datos relevantes, muestra el lado humano de los próceres, sin tanta exaltación patriotera.

Hace algunos meses, la Universidad Andina Simón Bolívar publicó el contenido de una entrevista crucial entre Bolívar y San Martín, en Guayaquil, julio de 1822. Se suponía que la reunión fue secreta, sin embargo, Gabriel Pérez, el secretario del general venezolano, registró el diálogo que quedó archivado por más de un siglo.

Entre las revelaciones que sobre este diálogo narra Pérez y la historia novelada de Vargas Linares no hay grandes contradicciones o diferencias. En ambas se deja claro que San Martín, cinco años mayor que Bolívar, tenía intenciones de retirarse y vivir sus últimos años en Mendoza, Argentina, sin esperar el desenlace de la guerra. En Perú no convenía un Gobierno democrático, era ideal traer un príncipe de Europa, algo que para el Libertador resultaba inconcebible.

'Ahí le dejo la gloria' escarba un poco más en este tema y señala que San Martín estaba dispuesto a ceder a Bolívar todo el control del Perú. Se sentía cansado, no de luchar, su salud se había agravado. 'General -dijo José de San Martín a Bolívar- mi salida del Perú está decidida y dispuesta y ahora le queda a usted un nuevo campo de honor y de renombre, en el que podrá poner el último sello a la libertad de América. Ahí le dejo la gloria estimado amigo, que yo ya he aprendido que es una compañera díscola y traicionera'.

Es la versión de una parte importante de la historia en forma de novela. Lo que llama la atención es el gran espacio que ocupa Manuela Sáenz durante todos los capítulos, especialmente en su vida sentimental con el Libertador quien, según sus propias palabras, se involucró con más de 30 mujeres en su vida.

En Francia, por ejemplo, se dio la gran vida, especialmente con mujeres de la realeza, apreciaba la buena gastronomía y nunca, ni en Guayaquil, le faltó una botella de vino de la región de La Rioja. Nadie niega su condición de militar y estratega, tampoco su entrega por las causas libertarias, pero siempre que pudo vivió como un burgués, lo que ocurre es que la excesiva idolatría nunca permitirá ver al Simón Bolívar humano.