1 de May de 2010 00:00

¿Cuál libertad de expresión?

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Ruben Darío Buitrón

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Me piden que hable sobre los periodistas, a propósito del 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Expresión.

Pero me parece insuficiente relacionar el concepto de “Libertad de Expresión” con el trabajo de los periodistas.

Porque creo que lo pertinente, a propósito de esa fecha, es reflexionar sobre la libertad de decir, pensar, opinar, deliberar, objetar y criticar.

Porque la libertad de expresión (así nomás, sin mayúsculas) no es un derecho exclusivo de los periodistas, sino, sobre todo, de la gente.

Y cuando pienso en “la gente” estoy pensando en quienes construyen su existencia y la del país desde el trabajo arduo, el esfuerzo cotidiano, la creatividad, la invisibilidad en las páginas de los diarios y en la pantalla de TV.

Estoy pensando en la gente que vive en el silencio, en el anonimato, en la discriminación histórica que sufre no solamente desde la política o la economía sino desde los medios, desde las agendas que los periodistas construimos cada día, muchas veces ignorando o subestimando a quienes deben ser, son, serán siempre los protagonistas de la realidad.

Si alguna libertad de expresión hay que defender es esa, la de quienes viven la humildad, la carencia, la visión inocente de la realidad, la sencillez, la alegría, la espontaneidad, incluso la actitud ingenua de asumir como ciertos los discursos del poder, de los poderes.

Más que hablar de nuestros derechos y nuestras libertades, desde el periodismo y los medios es urgente repensar acerca de nuestras desmemorias, omisiones e incapacidades para mirar la vida más allá de los escritorios y las oficinas de las salas de redacción.

La libertad de expresión de los otros es la libertad que debe ser nuestra prioridad mediática.

Pero no se trata de que nosotros seamos quienes “concedamos” la libertad de expresión.

No se trata -como suelen decir aquellos que se consideran “alternativos” o “populares”- de “dar voz a los que no tienen voz” o -como solemos decir nosotros- “reflejar lo que necesita la gente” o -como dice el omnipoder- de proclamar que “la libertad de expresión ya es de todos”.

Se trata de servir a la sociedad. Servirla con honestidad y con sentido de ciudadanía.

¿Cómo? No solamente desde la información responsable, precisa y equilibrada (nuestra obligación básica) sino desde la formación, desde la participación, desde la pedagogía social, desde la creciente democratización de los espacios mediáticos.

En sociedades densas como la nuestra, a los periodistas nos corresponde asumir la ética de lo complejo, la ética de armonizar los distintos intereses, percepciones, necesidades y demandas de la gente común. Solo cuando nuestro trabajo sea coherente con esa libertad de expresión valdrá la pena celebrar.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)