10 de March de 2011 00:00

¿Hasta cuándo Padre Almeida?

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Dijo el Cristo. ¡Hasta la vuelta, Señor!, respondió el fraile. ¿Cuándo concluirán las emergencias en los hospitales del Estado? Hasta un nuevo desastre, respondería el ciudadano del común. Tan es así que el caso de los neonatos que ha estallado en estos días ya tuvo su antecedente hace apenas 5 años en el Hospital de Chone. Como todo tiene un límite, inclusive nuestro proverbial aguante, resulta que el Estado ecuatoriano se halla en el banquillo de los acusados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por lo que aconteció en el cantón manabita

No creo que el ministro de Salud Dr. Chiriboga se haya imaginado lo que le esperaba. Cómo pudo hallarse preparado para el bombazo que le estalló cuando el presidente Correa en persona constató la situación desastrosa en la que se hallaba el Hospital Guayaquil, el de las clases populares, si ayer nomás se habían invertido cientos de miles de dólares en una emergencia. Una suerte de bombero, nuestro desventurado colega: acaba de declarar en emergencia el Hospital de Loja. Inauditas –africanas, con los debidos respetos-, las condiciones higiénicas de aquella casa de salud, sin que chistara nadie. Cuando el ministro llegó el olor a desinfectante se sentía en el ambiente. Uno de los empleados aseguró “ por primera vez el personal y las instalaciones lucían impecables”. Extremos que no se explican por la antropología de la pobreza, pues de petrodólares no carecemos. ¿Un capítulo más de la lucha entre la civilización y la barbarie?

Lo que está claro es que no podemos continuar como estamos. Peor dejarnos llevar por lo primero que se le ocurre a un entrevistado: “Las condiciones para un sistema nacional de salud ya están dadas” (!), Como no ser en el papel, digo yo. Los afiliados al IESS ¿se hallarán dispuestos a concurrir a los servicios del Ministerio de Salud? Los directivos del IESS ¿permitirán que las instalaciones colapsen ante la invasión de quienes buscan mejor atención, gratuita por añadidura?

Mi artículo ‘Emergencias en salud’ (enero 13, 2011) mereció el siguiente comentario: “Soy ecuatoriano, médico. Por falta de oportunidad en mi país resido en Chile y trabajo en el Ministerio de Salud. Aquí la atención en todos sus niveles está protocolizada y la población sectorizada y eso se cumple estrictamente, salvo las urgencias y emergencias que son atendidas en el lugar más cercano al escenario. La diferencia aquí es que la salud es muy importante para el Estado y se cuenta con el compromiso de todos”.

Calificado como ejemplar el Sistema Nacional de Salud de Chile. Así como solicitamos el asesoramiento de su prestigioso Cuerpo de Carabineros, ¿no cabría que también vinieran salubristas chilenos? Las relaciones que hemos mantenido con Chile siempre han sido fraternas.

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