Jorge G. León Trujillo

Etnia y política

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5 de November de 2012 00:01

Lasso sorprende. Su pre campaña y preparación desde hace años revelan una organización elaborada para hacerle un político de grandes competencias. Ahora escoge a un indígena como su binomio, Auki Tituaña y una mujer y afroecuatoriana, Mae Montaño, para encabezar la lista nacional. La derecha no fue la promotora de indígenas y afroecuatorianos, ahora gana medallas. Con un indígena al lado, aunque no le dé muchos votos, atenúa la imagen no-popular de banquero y de derecha, le acerca a un centro. Gana la imagen electoral. Sánchez de Lozada hizo lo mismo en Bolivia con V. H. Cárdenas (1993).

En cambio, no son buenas noticias para las organizaciones indígenas y Pachakutik. Aunque Tituaña bregó siempre por el mismo, tuvo acercamientos a la Conaie, reivindicó ser uno de ellos y está de vicepresidencial en una corriente con la que no se identifican. No por ello deja de encarnar a los indígenas cuando asume un sitial tan importante. Contribuye a modificar la imagen de los excluidos indígenas, y Montaño de los afroecuatorianos, sin que lo hagan por la acción de las organizaciones, no las representan.

Los ecuatorianos se habituaron a que las fronteras económicas, sociales, culturales que separan a las personas, por diferencias étnicas, se modifiquen por leyes (voto para los analfabetos, derechos colectivos..); y, que esto sea fruto de grandes movilizaciones.

Pero existen también las acciones individuales, como esta de Tituaña o Montaño, que desplazan esas fronteras de la discriminación. Un indígena vicepresidente sería un hito. Daría más afirmación a los indígenas y ayudaría a que la sociedad sea más pluralista.

La opción de Tituaña vuelve visible la competencia entre indígenas de todas las tendencias políticas. Siempre fue así; pero se creó la idea que eran de izquierda los participantes de las acciones de la Conaie, una federación de organizaciones con gente de diversas condiciones, culturas y visiones, por ejemplo se contraponían los pros y antigobierno. En cambio, el éxito de la Conaie atraía a la mayoría, fue una afirmación colectiva. Les unía la acción para promover la causa de ser pobres, de su reconocimiento como pueblos y borrar la Colonia con un país diferente. Empero, Ecuador ha cambiado tanto, esa causa pierde peso debido a lo que se ha logrado, en leyes y por la mayor integración de indígenas y afroecuatorianos con los demás; crecen los indígenas urbanos y de todas las ocupaciones. Les atrae oír la promoción a ser empresarios, para muchos es su ideal, es parte de la movilidad social. Ser político es deseo de tanto joven. Algunos ven a la Conaie o Pachakutik como un medio para ello; pero no hay espacio para tantos. En 1978, ya hubo candidatos y electos de todas las tendencias. En cada elección crecen en todas las listas.

La Conaie tiene el desafío de la renovación para así aglutinar a tanto diverso.