Jorge Gallardo

Educación

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16 de September de 2012 00:03

Durante la crisis han quedado en evidencia dos cosas: la importancia de la inversión social en el área educativa y la decisión de la población de acceder a una educación de tercer nivel para mejorar sus oportunidades de conseguir empleo en un mercado de trabajo cada vez más reducido y competitivo. Si bien en estos últimos cinco años, el gasto en educación ha crecido o por lo menos se ha mantenido en los países de la OECD, el acceso a la educación superior sigue siendo inequitativa. El problema de la inequidad no se va a resolver invirtiendo más en educación superior, sino dirigiendo los recursos hacia la educación temprana del niño y manteniendo los costos de la educación superior a niveles razonables para reducir la desigualdad, brindando de esa manera soporte a la movilidad social para mejorar las posibilidades de trabajo y la calidad de vida de los ciudadanos. La tasa de matriculación para niños de 4 años ha crecido en los últimos años lo que ha puesto en evidencia mediante evaluaciones, que jóvenes que han asistido desde temprana edad a la educación formal se desempeñan mejor con relación a aquellos que no han tenido esa formación. Otros aspectos como la relación alumnos profesor, y la inversión pública por niño amplían los efectos positivos de una buena educación primaria. Los países necesitan cada vez más de una fuerza de trabajo preparada para tener éxito en la nueva economía del conocimiento y en este sentido la educación en todos los niveles es una de las variables más importantes para lograr ese objetivo. La decisión de los ciudadanos de acceder a una educación de tercer nivel se ha acrecentado en los últimos años. Personas sin trabajo o sin una ocupación adecuada aplican al crédito educativo para poder pagar la educación superior y a la vez sobrevivir. Los costos de la educación superior en algunos países no permiten que la clase media hacia abajo pueda sufragar con sus propios recursos una educación de calidad. Por lo tanto, la opción que les queda disponible es endeudarse para luego, una vez terminados los estudios, ver cómo se paga. En los Estados Unidos la concesión de créditos educativos ha crecido de manera importante durante la crisis. Según datos oficiales las deudas educativas en el año 2010 sobrepasaron a las deudas con tarjetas de crédito y en el año pasado excedieron a las deudas para adquirir vehículos. Diez años está considerado como un período adecuado para pagar los créditos estudiantiles, pero para muchos estudiantes les toma entre 20 y 25 años pagar sus deudas. Las deudas educativas de ciudadanos de más de 64 años de edad ascienden a la cantidad de USD 36 000 millones, lo cual impone a estos ciudadanos una pesada carga de sobrellevar. En muchos países los costos de la educación están agravando la inequidad existente.