Carlos Rojas

Las urgencias del centro-izquierda

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La reunión que mantuvieron el miércoles pasado los representantes de las agrupaciones del centro y de la izquierda demostró, al menos en el plano formal, que hay un interés por avanzar en un acuerdo electoral para el 2017.

A diferencia del fracaso de Pachakutik, cuando convocó en enero a un frente de político de mayor amplitud (fueron invitados el PSC, Creo y SUMA...), la cita de la semana pasada resultó más afortunada. Sin embargo, no hay nada que por ahora garantice que este acuerdo vaya a tener éxito.

Hay dos razones para suponerlo: la falta de lineamientos claros en el plan programático de gobierno que se busca consensuar y unos líderes políticos poco decididos aún a ponerse en primera línea.

El tiempo se agota, por lo que a César Montúfar y a Enrique Ayala Mora les resultará cada vez más complejo convencer al resto de fuerzas sobre sus propuestas para salir del correísmo. La Concertación tiene claro, al menos en el papel, los pasos que se deben seguir para lograr un verdadero régimen de transición, empezando por derogar la ley de medios, sin descartar, como lo sugiere Ayala Mora, otra constituyente.

El problema es que la ID tiene otras urgencias como lograr su inscripción; de ello dependerá que Paco Moncayo se fortalezca políticamente. Tampoco está claro que Pachakutik pueda salir de su crisis sin que la visión indigenista termine imponiéndose.

Además, el diálogo con el correísmo desencantado que se hizo presente en esa reunión tampoco será fácil. ¿Cómo hablar de cambios estructurales en la economía y hasta de una nueva Constitución con Montecristi Vive, el ex MPD o Ruptura 25?

Aunque es verdad que estos grupos han expiado sus culpas al asegurar que el Gobierno abandonó el sueño de la revolución inicial y, por lo tanto, querrán ser parte de una alianza incluyente.

La construcción de ese acuerdo programático tomará tiempo y generará tensión. Pero solo de su éxito dependerá el hallazgo de una candidatura electoralmente sólida.