Lolo Echeverría Echeverría

Éxito económico, fracaso político

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Cuatro periodistas de cuatro nacionalidades diferentes interrogan a un Presidente latinoamericano durante más de una hora. Es un país que no tiene problemas económicos, pero tiene una crisis política muy grave. Quieren destruir las carreteras que tanto costaron, dice, refiriéndose a las protestan que se avecinan.

Por suerte son muy pocos, corrige, y las bases no los apoyan. La protesta será muy aislada pero violenta y con mucha cobertura de prensa, pronostica el mandatario, y añade luego que el paro es ilegal porque no se justifica.

Problemas económicos no existen porque, en el relato del Presidente, es uno de los países que crece y reduce la pobreza a pesar de la crisis regional, la caída de los precios del petróleo y la revalorización del dólar. Es uno de los tres países menos equitativos, asegura, y, sin embargo, uno de los países que tiene menos impuestos.

La formación política y económica de ese Presidente está inspirada en la doctrina social de la Iglesia y se siente, según asegura, identificado y reivindicado por el Papa Francisco y la teología de la liberación bien entendida.

El éxito económico, aclara, no se debe a la suerte ni al período de bonanza petrolera y prueba que se trata de un mito señalando que en los años 80 el precio del barril de petróleo era el doble, pues superaba los USD 200 a precios actuales. Sobre la estrecha relación con China en la región dice que ha sido una solución muy inteligente porque a China le sobraba financiamiento y le hacía falta petróleo mientras a su país le sobraba petróleo y le hacía falta financiamiento. Existe complementariedad, explica, aunque no hace referencia a la balanza comercial deficitaria de su país en unos USD 2 800 millones.

Además de éxito económico tiene altos niveles de popularidad, porque se considera uno de esos gobiernos de izquierda, honestos, trabajadores, sinceros y patriotas. Según encuestas que no dice quién las ha realizado, su popularidad está en 68%.

El Presidente presume de haber casi eliminado la corrupción pues el caso más grave que recuerda es un préstamo mal entregado y añade que él se ha empobrecido en el ejercicio del poder.

El éxito económico que describe no está acompañado por el éxito político, según lo que expone a lo largo del programa. Tiene una oposición mentirosa, corrupta, de mala fe, compuesta por la unión de la derecha y la extrema izquierda que cuenta con apoyo nacional y extranjero y dispone de recursos ilimitados.

Al mismo tiempo dice que es una derecha que no tiene liderazgo y carece de candidatos potenciales adecuados. En la pintura que hace del Ecuador el presidente Rafael Correa, en entrevista realizada con periodistas extranjeros en días pasados, no hay fisuras en la economía que la considera exitosa, en la gestión política tiene un problema gigante. Parecía al revés.