Miguel Rivadeneira

El verdadero festín petrolero

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Lo logramos, lo conseguimos, palabras para registro histórico del Vicepresidente de la República y ex ministro de los sectores estratégicos, cuando inaugurara en diciembre del 2015 las obras de repotenciación de la refinería de Esmeraldas por más de USD dos mil millones, cuando el precio inicial era de 187 millones. Se evidencian abusos de los recursos del Estado para hacer una obra muy costosa, mal hecha, insegura y que genera contaminación, como confirman las actuales autoridades, a la cabeza el Presidente.

El Vicepresidente abrazó y levantó las manos de quienes ese momento fueron “grandes funcionarios” de la revolución ciudadana y que están presos, con sentencias condenatorias. Resulta que hoy con amnesia casi les desconoce, al igual que al tío que –según la Fiscalía- viajó a China en misión oficial el 2010, en delegación del gobierno correísta y tampoco recuerda el segundo mandatario.

Es vergonzoso que no haya existido plan de repotenciación de la refinería. De los testimonios oficiales, fueron acomodando las cosas en el camino, con irresponsabilidad, según las necesidades de los revolucionarios. Gastaron tanto dinero sin objetivos claros. Espeluzna leer informes de cómo dejaron la refinería. Una unidad con piezas improvisadas. Problemas en el sistema de generación eléctrica. Explotó el turbogenerador más grande. Se firmó un contrato para mantenimiento de tanques de almacenamiento de combustibles en donde detectan sobreprecio. Tanques en mal estado y otros a medio construir. Un horno con serios inconvenientes. El sistema contra incendios no se intervino y está muy viejo. Confirman contratos que no se justifican y con sobreprecios, que han sido parados.

Estas no son las únicas irregularidades. En la refinería del Pacífico se ha invertido USD 1 528 millones de los cuales PDVSA debe 500 millones. Mantienen empleados que no hacen nada. Solo hay un terreno plano y un acueducto. Proyecto Pascuales-Cuenca: costo inicial de 440 millones USD y terminó en 623 millones. Tiene problemas y fallas en su construcción. Hay un deterioro prematuro de planta y equipos. No funciona el sistema automatizado de despacho y recepción de productos. Problemas legales con el contrato por posibles sobreprecios. Proyecto Monteverde-Chorrillos: costo inicial de USD 424 millones y se pagó 606 millones. No se instaló el sistema de protección en el muelle y esto significa un deterioro acelerado por el agua salada. La planta de Bajo Alto: costo inicial de USD 55 millones y terminó en 85 millones. Hay hundimientos del suelo que no se han corregido. Deterioro en equipamiento y estructura. Generadores fuera de servicio. Sistema de control de operación sin funcionar. Esto una parte del gran festín petrolero de la era correísta, sin contar con los grandes contratos en la venta de crudo y otros negocios.