23 de December de 2010 00:00

Las coincidencias...

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Alfredo Negrete

Por la propia naturaleza del ejercicio del poder en una sociedad carente de una firme institucionalidad, las coincidencias políticas son una excepción que solo confirman la regla de que los regímenes utilizan todos los mecanismos posibles contra todo aquello que no sea afín o que drásticamente difieran de sus intereses. En estas condiciones la verdad exclusiva en asuntos públicos es un imperativo categórico al estilo de Emanuel Kant.

Lo sucedido con el embargo de las computadoras de Vanguardia no tiene registro en la historia antimedios que protagoniza el Régimen desde sus inicios. Los análisis de José Hernández, los de Juan Carlos Calderón y el capítulo de las confidencias que responden a la acuciosidad periodística en ese medio y la incautación de computadores es muy difícil percibirlas como meras coincidencias de lo sucedido.

En un incompleto resumen sobre esta estrategia antiprensa libre -los antiguos la llamarían inquina- deben destacarse las pretensiones tributarias contra vendedores y distribuidores de periódicos en una inentendible resolución del SRI que, en otros capítulos, es muy serio y exitoso, o los juicios contra directores o columnistas de medios por sus opiniones editoriales, o la temeraria acusación de terroristas a periodistas en sus labores de cobertura, también los poco explicables cambios en la conducción de los canales de TV independientes. No es todo, pero es una buena muestra a la que debe añadirse la tentación de auscultar los contenidos de los discos duros de Vanguardia. Se trata de una estrategia destinada a amedrentar la libertad de pensamiento y de acción profesional de los periodistas. Una situación bastante generalizada en los regímenes autoritarios de América Latina y que tiene nombre propio: autocensura.

En esta suma hay que reconocer que todavía solo existen tentativas y escaramuzas destinadas a provocar un propósito de enmienda en los periodistas, más que directivos de medios.

En el caso de la revista Vanguardia existen elementos agravantes de naturaleza política, contrario a un convivir democrático y una evidente mala utilización de la fuerza pública. Todo esto, otra vez por la vía de las coincidencias , lleva a la conclusión de que se trató de un operativo con fines de amedrentamiento a la libre expresión.

Existió una orden judicial de secuestro o embargo por una obligación de arrendamiento incumplida, como una de cientos que pueden existir en el país. Esta orden debe haber sido cumplida por un alguacil y depositario judicial como corresponde a tal procedimiento. Pero la pregunta de la ciudadana es que se debe la participación de unidades de élite Policía Nacional. ¿O es que Vanguardia disponía de una información tipo Wikileaks que debía ser impedida de circular?

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)