Fernando Larenas

Todo por un clic

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Que la lengua está en constante evolución no cabe ninguna duda, tampoco que con las nuevas herramientas tecnológicas es mucho más vulnerable que antes. Pero ¿quién podía imaginar que una simple onomatopeya, de tanto uso cotidiano, se convirtiera en verbo? Es el caso de clic, usada para reproducir o para graficar el sonido que se produce, por ejemplo, cuando se aprieta el gatillo, se cierra una maleta o, más recientemente, para indicar la pulsación que se hace con alguno de los botones del computador.

Sin embargo, el DRAE no recomienda el uso de este verbo generalizado y sugiere la expresión ‘hacer clic’, mucho más cercano a la norma que el extendido clicar o cliquear. Asimismo, el plural de clic es clics y no ‘click’. Pero esto no es más que una introducción al drama que vive el periodismo contemporáneo por captar más audiencias o evitar perder las que ya tienen. Al igual que la lengua, el periodismo está en constante evolución. Han transcurrido por lo menos 30 años de la publicación de un libro español sobre ‘Redacción y Estilo’ y las normas no han cambiado. Se sugería entonces a los periodistas ser más audaces en contar historias, más originales o simplemente diferentes a lo que hacían sus colegas por eso que denominan competencia, que está muy arraigada en la sociedad.

La recomendación de entonces era evitar el uso de adjetivos en los titulares de las noticias y en los textos, salvo que sirvan para explicar lo que a un lector le resultaría imposible entender por no haber estado en el centro del episodio, como se supone siempre estará el periodista. Esto no ha cambiado demasiado y, al abuso de los adjetivos, sería necesario agregar que se eviten los lugares comunes, los títulos a modo de preguntas (el lector o el público no desean preguntas, prefieren respuestas).

Lo que sí ha cambiado radicalmente es el modo de presentar las noticias, al menos desde que aparecieron las páginas web y posteriormente las redes sociales. También cambiaron las preferencias del público por los videos, las imágenes, los memes y todo lo que surge a diario y de la mano con la tecnología. Pero las historias siguen siendo las mismas y el lector valora las que estén mejor narradas.

Es tan variada la oferta informativa que resulta inútil el engaño de algunos CM (‘community manager’) de anunciar una noticia con una pregunta para generar mayor número de clics. En un principio sí es efectivo, pero no hay que olvidar: hay miles de usuarios conectados que ya están informados y no se tragan esa “trampa para tontos”, como la califica el periodista y consultor digital Jorge Heili. El desafío ya no es contar el qué (la noticia), sino el cómo (las causas). Los CM que no son periodistas intentan el clic fácil, pero el reto del buen CM es que los hechos reemplacen al mal uso de los adjetivos.

@flarenasec