Enrique Ayala Mora

Arqueólogo y político

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9 de November de 2012 00:01

Jacinto Jijón y Caamaño fue un importante arqueólogo e historiador. Pero desde su juventud incursionó en la política. Combatió a los gobiernos alfaristas y luego a los de la “plutocracia” liberal.

En 1924 lideró y financió una revuelta contra el régimen surgido del fraude electoral. Fue derrotado y desterrado, pero en 1925 participó en la Asamblea que reconstituyó el Partido Conservador y fue electo su jefe nacional, dignidad que ostentó hasta los años cuarenta. Jijón fue la más importante figura del conservadorismo por décadas. Organizó el partido en las provincias, promovió reuniones nacionales, varias de las cuales fueron en su casa, financió periódicos, auspició candidaturas y él mismo fue postulado a la Presidencia de la República en 1940. Fue derrotado por el fraude arroyista. Pero en 1947 fue electo el primer alcalde de Quito, dignidad que ejerció por dos años.

Jijón era un dirigente legítimo del Partido Conservador, que expresaba una alianza de la jerarquía católica, el latifundismo tradicional, las bases de artesanos y pequeños propietarios serranos. Hizo un serio intento de reformular el pensamiento conservador y trató también de recobrar las banderas de la patria y la nación para la derecha. En sus dos tomos sobre ‘Política Conservadora’ se expresa su visión de una sociedad ecuatoriana jerarquizada, controlada por la propiedad y el orden; marcada por la visión católica tradicional, con cierta influencia del corporativismo europeo. Combatió por ello con energía al laicismo y al socialismo, al mismo tiempo que promovió y auspició a las organizaciones laborales de corte confesional, integradas fundamentalmente por el artesanado.

Jijón y Caamaño murió en 1950. Fue un investigador serio y un gran polemista. Protagonizó varios de los debates académicos más célebres de su época y rompió lanzas contra los mitos de Historia Antigua, sin temor a desafiar la autoridad del padre Juan de Velasco.

También participó abiertamente en el debate político. Su personalidad no puede ser entendida si no se toman en cuenta las diversas facetas de su vida.

Era hijo de una familia católica, acaudalada y aristocrática. Manejó su enorme fortuna con criterios innovadores, pero con convicciones firmes sobre la propiedad y la posición subalterna de los trabajadores.

Vivió con lujo pero no despilfarró sus bienes. Los dedicó también a la cultura, a la ciencia y al conservadorismo. Tuvo una vida activa y multifacética. Alternar el trabajo científico, la actividad empresarial y la acción política lo enriqueció humanamente.

Hay mucho que averiguar sobre él. Se ha investigado poco su producción científica; no se conoce su trayectoria de empresario, y está pendiente un redescubrimiento de su dimensión como pensador de lo nacional. Jacinto Jijón y Caamaño merece un estudio de cuerpo entero.