Dimitri Barreto P.

Angostura, helicópteros, radares, vuelta de página

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El tamaño de la capacidad operativa de la defensa de Ecuador quedó en evidencia en la irrupción de aviones Super Tucano (para descargar bombas) y de helicópteros Black Hawk (para desembarcar tropas), de las FF.AA. de Colombia, en la operación contra el segundo jefe de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, en Angostura.

Por el suceso, ese mismo 2008, el Presupuesto de Fortalecimiento de la Defensa se incrementó 262%, con la asignación desde Carondelet de USD 193,8 millones para comprar armas: USD 20,9 millones para el Ejército, 34,7 millones para la Marina y 138 millones para la Aviación. Tal inyección de recursos fue la mayor para esa causa desde el conflicto con Perú en 1995.

Así, cuatro radares para detección de aeronaves fueron comprados a la Corporación China de Electrónica y Tecnología, que recibió USD 39 millones (de USD 60 millones pactados). Pero nunca funcionaron. El Gobierno dio por terminado el contrato en 2013, cuatro años después de la firma, y, aunque dijo que recuperó la inversión, en 2015 buscó endeudarse con un banco para adquirir cuatro radares en Alemania por USD 88 millones. ¿Y el dinero recuperado? ¿Y los seis años de indefensión aérea? ¿Y las avionetas con matrículas falsas en pistas clandestinas?

También en 2015, siete años después de la compra de los siete helicópteros Dhruv, el Régimen daba por terminado el contrato con Hindustan Aeronautics Limited (HAL), solo luego de que la cuarta nave se estrellara. Se recuperaron, según el Gobierno, USD 39,1 millones pagados (de 45,2 millones programados).

Tres militares murieron en 2013 cuando el Dhruv presidencial FAE-601 cayó por ‘falla humana’ en Huigra. La nave tenía motores y hélices 2007, en lugar de 2008, al igual que los motores de los FAE-602 y FAE-603. Ningún Dhruv llegó con el Sistema de Alerta de Proximidad a Tierra (Egpws) exigido en el contrato 2008-d-006, suscrito el 5 de agosto del 2008 por el Ministerio de Defensa de Ecuador.

Sí, HAL debe respuestas. Pero, ¿quién responde por el uso de las naves?, ¿quién por aceptar los Dhruv con inconsistencias tales? ¿Cabe una vuelta de página? Muy a pesar de una comisión de la Asamblea, que concluyó que no hubo corrupción, la acción para perseguir los delitos de peculado en Ecuador es imprescriptible.