Enrique Ayala Mora

El 24 de Mayo

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24 de May de 2013 00:01

El 24 de mayo de 1822 se dio, en las faldas del volcán Pichincha, una de las grandes batallas de la Independencia americana. Y hasta entonces, lo que podría llamarse la más "internacional" del proceso.

Durante la segunda década del siglo XIX, Quito permaneció bajo control de las autoridades coloniales, pero los impulsos independentistas fueron madurando en Guayaquil y otros lugares, sobre todo bajo el impulso de los triunfos de Bolívar y San Martín en el norte y el sur del subcontinente.

Los notables guayaquileños proclamaron su independencia absoluta el 9 de octubre de 1820. José Joaquín de Olmedo fue la gran figura del pronunciamiento. El ejemplo porteño impulsó varios movimientos en el interior. El más importante de ellos fue el de Cuenca, que proclamó su independencia el 3 de noviembre de ese mismo año 1820.

Una de las primeras acciones d e Guayaquil independiente fue intentar liberar al resto de la Audiencia. Luego de algunos éxitos, el ejército guayaquileño sufrió derrotas que lo obligaron a replegarse. En estas circunstancias se recibió el refuerzo enviado desde Colombia por Simón Bolívar, que destacó a su mejor general, Antonio José de Sucre, para que dirigiera las operaciones. Además del encargo militar, Sucre traía la comisión de gestionar la anexión de Guayaquil a Colombia, pero la resistencia obligó a postergarla.

Luego de un primer intento no exitoso, Sucre libró varios combates y logró seguir a la Sierra y llegar cerca de Quito. En la mañana del 24 de mayo de 1822 derrotó a los realistas en las faldas del volcán Pichincha y ocupó triunfante la ciudad. Esa batalla definió el curso de la independencia de lo que hoy es Ecuador. En ella participaron gentes de varios lugares de la Audiencia, como el cuencano Abdón Calderón, y soldados venezolanos, granadinos, peruanos, argentinos, ingleses e irlandeses, entre otros. Luego del triunfo, quedó pendiente en el Sur la independencia de Perú.

Después del fracaso de los intentos iniciales, la independencia de lo que hoy es nuestro país solo pudo concretarse cuando las élites ampliaron la base social de las fuerzas insurgentes con la convocatoria a otros sectores sociales, y cuando se recibió la ayuda de Colombia. Es decir, el proceso logró ser exitoso cuando convocó a los actores populares de apoyo, y cuando se integraron los esfuerzos de diversos ámbitos coloniales contra las fuerzas metropolitanas.

Fue una acción de dimensiones continentales. La guerra se levantó desde Venezuela, Nueva Granada y Quito, y también desde Buenos Aires y Chile, para confluir en el Perú, que fue liberado en 1824.

Vista la Independencia en su dimensión continental, se aprecia también el impacto de la batalla de Pichincha en un proceso global que solo se entiende cuando se lo ve, entre otras perspectivas, desde fuera de nuestras fronteras.