El proyecto científico se puede encontrar en www.cnrs.fr/platonium . Foto:  Armando Prado / EL COMERCIO

El proyecto científico se puede encontrar en www.cnrs.fr/platonium . Fotos: Armando Prado / EL COMERCIO

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La fiesta de la luz llevó la ciencia a las calles

Estéfano Dávila Ferri. (I)
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Durante esta semana, Quito pudo presenciar, durante La Fiesta de la Luz, cómo las fachadas de las principales estructuras arquitectónicas del Centro Histórico se iluminaron con destellos multicolores.

Para lograrlo, cada artista debió desplegar una impresionante infraestructura tecnológica que permitiera iluminar las gigantescas fachadas de los edificios.
Daniel Knipper, artista francés de luz, fue el encargado de la muestra ‘Un universo poético’, que se desplegó en la fachada frontal de la Catedral de Quito, junto al Palacio de Carondelet.

Para hacerlo, necesitó de más de 60 proyectores de entre 1 000 y 1 500 watts de potencia. Con ellos, Knipper no proyectó imágenes: proyectó rayos de luz, cuya refracción sobre las diferentes superficies de la fachada de la Catedral permitieron crear una obra de arte con alta tecnología.

La Fiesta de la Luz, que se cierra este 13 de agosto del 2017, trajo consigo también un proyecto que fusionaba la ciencia, la tecnología y el arte. Se trata de ‘Platonium’, un trabajo del Centro de Investigación Científica de Francia (CNRS) que se exhibió en la Plaza Andrade Marín, en el Centro de Quito.

Eric Michel
es la mente detrás de este proyecto. Él es artista plástico, músico y científico del CNRS, pero se considera como un ‘mensajero de luz’.

La luz y el sonido se controlan desde consolas.

La luz y el sonido se controlan desde consolas.

La base de ‘Platonium’ está en la proyección de luz por medio de 324 diodos emisores de luz (LED) a través de fibra óptica. Cada LED está conectada a un retazo de tela compuesto de fibra óptica, el cual recibe luz que es controlada desde una consola , ahí se combina la música creada por Michel y la luz proyectada.

La muestra también está compuesta por una superficie refractante en el piso, con lo que se logra el efecto de un pozo de luz y un vórtice que se refleja, como si se tratara de un agujero de gusano, un portal que conecta el pasado, el presente y el futuro, según explica Michel.

Además de la representación artística, este proyecto tiene por detrás años de investigación, y es parte de un estudio que busca terminar con la contaminación ambiental por medio del uso de la luz.

El secreto está en una mezcla química compuesta principalmente por dióxido de titanio.

La combinación de luz, fibra óptica y dióxido de titanio forma un reactor fotocatalítico: se trata de un sistema de descontaminación que al entrar en contacto con un determinado rango de luz ultravioleta puede romper las moléculas de la polución.
La mezcla de fibras ópticas y textiles permite el tejido de bandas que ayudan a la proyección de la luz. Michel indica que “esto ayuda a maximizar la superficie de exposición con el aire o el agua contaminados” .

Este reactor fotocatalítico también puede ser utilizado para descontaminar el agua o para eliminar los gases emanados por los tubos de escape de los autos.
“La idea es concienciar de los peligros del calentamiento global y la contaminación, y exponer las soluciones que puede traer la investigación de las propiedades de la luz”, concluye Michel.