La Vaqueada. A las 15:00, el ganado bravo y los vaqueros llegan a la hacienda para continuar con la vacunación de los animales. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. A las 15:00, el ganado bravo y los vaqueros llegan a la hacienda para continuar con la vacunación de los animales. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. A las 15:00, el ganado bravo y los vaqueros llegan a la hacienda para continuar con la vacunación de los animales. Niños y jóvenes del sector (Chunchi) después de la escuela, esperaron para participar de la tradición. Foto: Raúl Dí­az para EL
La Vaqueada. A las 15:00, el ganado bravo y los vaqueros llegan a la hacienda para continuar con la vacunación de los animales. Niños y jóvenes del sector (Chunchi) después de la escuela, esperaron para participar de la tradición. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. En la jornada vacunan, desparasitan y marcan al ganado. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. En la jornada vacunan, desparasitan y marcan al ganado. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Fausto Moncayo, uno de los hermanos herederos de la hacienda Launag, ubicada a 30 minutos de Chunchi, brinda chicha de avena a los jinetes. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Fausto Moncayo, uno de los hermanos herederos de la hacienda Launag, ubicada a 30 minutos de Chunchi, brinda chicha de avena a los jinetes. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. La jornada de la tarde empieza con el enlace de los ejemplares jóvenes para el corte de oreja, fumigación, desparacitación y marcado. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. La jornada de la tarde empieza con el enlace de los ejemplares jóvenes para el corte de oreja, fumigación, desparacitación y marcado. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Para realizar el marcado, Mauricio Ortega pone el "fierro" al fuego. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Para realizar el marcado, Mauricio Ortega pone el "fierro" al fuego. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Los ejemplares adultos necesitan de más cuidado por su fuerza y bravura por lo que se utiliza la "manga", (callejón hecho de guadua) para el suministro de vitaminas y desparacitación. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Los ejemplares adultos necesitan de más cuidado por su fuerza y bravura por lo que se utiliza la "manga", (callejón hecho de guadua) para el suministro de vitaminas y desparacitación. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Para sujetar a los ejemplares adultos es necesario de varias personas que sujeten al animal. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Para sujetar a los ejemplares adultos es necesario de varias personas que sujeten al animal. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Para sujetar a los ejemplares adultos es necesario de varias personas que sujeten al animal y realicen el marcado. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. Para sujetar a los ejemplares adultos es necesario de varias personas que sujeten al animal y realicen el marcado. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. La jornada termina al caer la tarde, al siguiente dí­a en el ruedo de la hacienda se realizan corridas de toros con esto culmina la vaqueada. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
La Vaqueada. La jornada termina al caer la tarde, al siguiente dí­a en el ruedo de la hacienda se realizan corridas de toros con esto culmina la vaqueada. Foto: Raúl Dí­az para EL COMERCIO
ECUADOR

La Vaqueada, una tradición que persiste cada año

00:00 - sábado 11/10/2014
Cada año en las haciendas se reúnen los dueños de las haciendas y los trabajadores para la tradición de marcar al ganado bravo. Fotos: Raúl Dí­az para El Comercio