Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
Desechos sobre la avenida Napo, tras protestas de estudiantes del Colegio Montúfar. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO
quito

Así quedó un tramo de la av. Napo después de las protestas

16:56 - martes 16/02/2016
Restos de ladrillos, piedras, cenizas de llantas constan entre el material que quedó desperdigado sobre el asfalto y las aceras de la avenida Napo, en el sur de Quito. Los desperdicios se registraron después de un enfrentamiento entre los estudiantes del Colegio Montúfar y miembros de la Policía Nacional. Los jóvenes pedían que liberen a sus compañeros y la restitución de docentes que fueron cambiados a otro centro de estudios. Pese al material sobre la vía, el tránsito se habilitó pasadas las 14:00 de este 16 de febrero del 2016. Fotos: Diego Pallero/ EL COMERCIO