4 de agosto de 2017 16:31

Bolt inicia su despedida con una clasificación sin apuros

El jamaiquino Usain Bolt se prepara antes de las eliminatorias del evento de atletismo masculino de 100 metros en el Campeonato Mundial de la IAAF 2017 en el Estadio de olímpico de Londres

El jamaiquino Usain Bolt se prepara antes de las eliminatorias del evento de atletismo masculino de 100 metros en el Campeonato Mundial de la IAAF 2017 en el Estadio de olímpico de Londres. Foto: AFP

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Agencia DPA

Adorado por un Estadio Olímpico repleto de entusiastas hinchas, el jamaiquino Usain Bolt se clasificó hoy para las semifinales de los Mundiales de atletismo de Londres con unos discretos 10,07, pero evidente superioridad sobre sus rivales de serie en los 100 metros.

En el inicio de su adiós a las pistas, el de Bolt fue el peor registro entre los ganadores de las seis series que se disputaron y el octavo de todos los semifinalistas. Pero poco importó.

El público lo ama tanto que ningún otro atleta, excepto el genial británico Mo Farah más tarde, recibió tanto calor del público como el mejor velocista de la historia del atletismo. Los primeros aplausos y gritos de emoción se oyeron cuando la presencia de Bolt era aún virtual: el mito apareció en las pantallas del estadio vivando su salida de la zona de calentamiento.

Pero los fans lo saludaron casi como si estuviera en la pista. Tardó aún en llegar al mismo lugar en el que, en 2012, conquistó su triplete olímpico: oro en el 100, en el 200 y en el relevo 4x100. Y en el camino, haciendo una gracia, tumbó a una de las mascotas de la zona mixta de un manotazo.

Era peluche gigante. Y su caída le hizo tremenda gracia. Cuando pisó el tartán del Estadio Olímpico, Bolt esbozó un saludó tímido. Esprintó tranquilo 50 metros y, desde el medio de la recta de meta, abrió los brazos como para agradecer la adoración de los fans. La suya fue la última serie de la tarde-noche londinense.

Y su presentación, también la última, como corresponde al hombre que acumula ocho oros olímpicos y 11 mundiales y transformó la historia de su deporte. Bolt hizo entonces un gesto con las cejas, como si sintiera vergüenza, se llevó un par de dedos a la frente, y luego cruzó otro par, antes de esbozar la sonrisa que precedió a su presentación. Todo estaba listo para su primer show.

Sólo le faltaba santiguarse. Lo hizo antes de bajar a los tacos. El astro jamaiquino salió mal y lento; demoró como acostumbra en enderezarse y tomar velocidad; y en los últimos 20 metros, revolucionó sus largas piernas para superar a todos sus rivales con relativa comodidad.

Por marca y sensaciones, no fue el atleta que avanzaba a sus competidores con superioridad insultante. Quizá por eso Bolt pareció serio y medio contrariado cuando cruzó la línea de meta. Le duró apenas instantes. Tenía lo que quería: el pase a la semifinal.

Y la incondicional adoración del público, que minutos antes había abucheado al estadounidense Justin Gatlin, varias veces sancionado por doping. Con 10,05, Gatlin ganó su serie y registró dos centésimas menos que Bolt, para quedarse con el sexto tiempo del día junto con el japonés Abdul Hakim Sani Brown.

La mejor marca fue para el jamaicano Julian Forte, que con sus 9,99 se convirtió en el único atleta capaz de bajar los 10 segundos en la primera jornada, con su récord personal para la distancia.

Bolt volvió a saludar al público, jugueteó con la mascota viviente y desapareció entre las cámaras de televisión, entre risas. Mañana, regresará al tartán londinense en busca de un nuevo oro, que algunos ponen en duda. Él parece que no.

El estadounidense Christian Coleman, que hoy hizo 10,01 segundo y es dueño de la mejor marca del año, parece otro de los rivales a tener en cuenta. En su adiós, el "Rayo" no correrá los 200 metros, su prueba favorita. Se considera ya mayor para tanto esfuerzo. Pero sí el relevo para intentar despedirse con un nuevo doblete.

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