20 de noviembre de 2017 15:41

Pancho Segura nació con calamidades, que las convirtió en fortalezas

Pancho Segura (centro) en el 2005 junto con los también reconocidos tenistas ecuatorianos Miguel Olvera (izq.) y Eduardo Zuleta. Foto: Archivo EL COMERCIO

Pancho Segura (centro) en el 2005 junto con los también reconocidos tenistas ecuatorianos Miguel Olvera (izq.) y Eduardo Zuleta. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Colaboración de Fernando García para EL COMERCIO

Nació el 20 de junio de 1921, el matrimonio conformado por don Domingo Segura y doña Francisca Cano, trae al mundo al primero de sus siete hijos y lo bautizan como, Francisco Olegario Segura Cano.

Nace prematuramente, en un hogar humilde, donde escaseaban los alimentos básicos que requiere toda persona en sus primeros años de vida. La falta de calcio y fósforo en la dieta del niño Pancho, le condujo al raquitismo, que se expresó en la curvatura de sus extremidades inferiores. Pero eso no era todo en cuanto a su calamitosa salud; tempranamente adquiere una enfermedad tropical, la malaria o paludismo y, para completar su cuadro clínico, una hernia torturaba su menudo cuerpo. Así, débil y enfermizo acompañaba a su padre al Guayaquil Tenis Club, para ver como arreglaba las canchas, las redes y repartía toallas a los socios.

El pequeño Pancho, a los seis años, comenzó a ganarse la vida de pasabolas y con pequeños comedimientos a los miembros del exclusivo complejo porteño, quienes le recompensaban con simbólicas propinas y le permitían tomar una raqueta y hacer sus primeros juegos-travesuras tenísticas, a pesar de su notoria deficiencia y fragilidad física.

Al inicio nadie le tomaba en serio, le veían con lástima y los más sensibles con ternura. La forma de pararse en la cancha, el modo de tomar la raqueta, golpear la bola y, las devoluciones con las dos manos, les parecía extraño y defectuoso, pero más tarde comprendieron que era una técnica implementada para contrarrestar las peculiares condiciones físicas del tenista en ciernes y que con el tiempo fue asimilada a nivel mundial. Lo que parecía una debilidad e imperfección se convirtió en fortaleza.

En este momento comienza a despertar su afición por el deporte blanco y se vuelve imparable en sus juegos amistosos con los socios del club. Sin entrenador, pero con una intuición y convicción innatas sigue adelante, hasta que comienza a llamar la atención e interesar a los amantes y conocedores del tenis de La Perla del Pacífico.

Crece en años, depura su técnica, cosecha admiradores que creen que el adolescente. Pancho Segura es una promesa real para el tenis guayaquileño y ecuatoriano. Comienza a competir y ganar a nivel local, nacional y continental.

Torneos, títulos y reconocimientos 
En silencio y durante su niñez, con humildad, inocencia y grandes sacrificios, obtuvo su primera victoria, venció a la adversidad física, económica, prejuicios y discriminación.

A los 16 años se convierte en campeón nacional. A los 17 consigue su primer galardón internacional, la medalla de oro, en Bogotá-Colombia, en los Juegos Bolivarianos de 1938. A los 18 Campeón Sudamericano en Uruguay. En 1940 viaja a los Estados Unidos y conquista 17 campeonatos, entre 1943 a 1958, tanto en los interuniversitarios como en el profesionalismo. En 1948 y 1949 es campeón mundial de dobles con Jack Kramer y en 1950 y 1951 en individuales.

En 1951 y 1952 es el número uno del tenis mundial. Primer latinoamericano en alcanzar esa posición y único ecuatoriano, hasta hoy.

Jugó en Roland Garros, Wimbledon y el abierto de los Estados Unidos, que para entonces se denominaba Forest Hills. Tuvo sonados triunfos es estos torneos clase mundial. Fue un todo terreno, jugó en todo tipo de canchas, con una inmejorable velocidad de piernas y un demoledor revés a dos manos.

Desde 1984 es parte del Salón de la Fama del Tenis Internacional, en los Estados Unidos, donde se encuentran los jugadores y personalidades más importantes del tenis mundial.

En 1995, el premio de la primera edición del Ecuador Open Quito llevó su nombre y lo ganó Luis Adrián Morejón.  En 2005, el Comité Olímpico Ecuatoriano (COE), le otorgó la Gran Cruz Olímpica de Oro.

En el 2014 el gobierno ecuatoriano, a través de la Empresa Nacional de Correos, emite un Sello Postal, en su honor.
Una importante avenida en su natal Guayaquil, lleva su nombre.
El estadio del Guayaquil Tenis Club, cuna del gran campeón, lleva su nombre.

Pero el mejor galardón que recibió en vida, Pancho Segura fue el respeto, admiración y orgullo de los ecuatorianos por la forma que les representó y por haber puesto el nombre del país en la cúspide internacional del deporte blanco.

Ejemplo y legado
Retirado oficialmente de las canchas, se convirtió en ícono del tenis mundial. Fundó una academia para promover y formar campeones, teniendo a Jimmy Connors, como su mejor pupilo.

En Ecuador fue un referente nacional, cuyo ejemplo e historia de vida inspiraron para el aparecimiento de figuras, como: Ricardo Ycaza, Miguel Olvera, Andrés Gómez, Raúl Viver, Nicolás Lapentti, Eduardo Zuleta, Francisco Guzmán, entre otros.

Estados Unidos fue su segunda patria, consiguió esa nacionalidad en 1991, pero nunca renunció su origen ecuatoriano, que lo llevaba con orgullo y dignidad.

Con mucho sacrifico consiguió el “sueño americano”, que le dio fama y fortuna y una familia, donde su hijo, Spencer Segura Giesbert, fue su compañero y amigo hasta el final.

Fue generoso y solidario, preocupado por la suerte de sus compatriotas en los Estados Unidos.

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