12 de marzo de 2018 15:08

Los senegaleses apelan a la fe para evitar la debacle en el Mundial

El exfutbolista internacional francés Christian Lali Kake Karembeu (izq.) presenta el trofeo de la Copa Mundial de Fútbol al presidente de Senegal, Macky Sall, durante una ceremonia frente a las puertas del Palacio en Dakar el 11 de marzo de 2018. Foto: A

El exfutbolista francés Christian Lali Kake Karembeu (izq.) presenta el trofeo de la Copa Mundial de Fútbol al presidente de Senegal, Macky Sall, durante una ceremonia frente a las puertas del Palacio en Dakar el 11 de marzo de 2018. Foto: AFP

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Agencia AFP

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Partidos amistosos sin lustre, estados de los terrenos impracticables, preocupación por el puesto específico del portero... para su segundo Mundial este próximo verano boreal en Rusia, Senegal deberá contar sobre todo con el fervor y las oraciones de todo un pueblo.

Pese a un palmarés continental y mundial aún virgen, los aficionados confían ciegamente en los 'Leones de la Teranga' para que lleven hasta Dakar por cuatro años la Copa del Mundo, trofeo que ha hecho una escala de dos días en este país africano dentro de su periplo planetario.

“Vamos para ganar la copa y traerla otra vez a Senegal”, asegura Pape Ngome, un aficionado que se acercó al Gran Teatro de Dakar para ver en persona el trofeo más preciado en el mundo del fútbol.

“Nunca hubiese imaginado ver la Copa del Mundo”, se maravilla Cécile, otra visitante. “Queremos traer la Copa a África. Vamos a ganar, ¡vamos Leones!”.

“No hay que ponerse límites”, dijo el domingo el jefe del Estado Macky Sall ante la muchedumbre que se dio cita delante del palacio presidencia, tras recibir el trofeo en manos de Christian Karembeu, miembro de la selección francesa que ganó el título mundial en 1998.

Senegal está honrado por recibir hoy la Copa del Mundo, no como campeón, pero eso no tardará. ¡Insha'Allah!”, añadió el dirigente, solicitando las oraciones de todos los líderes religiosos para acompañar al equipo.

También deseó buena suerte a los otros equipos africanos clasificados para la cita mundialista (Nigeria, Marruecos, Túnez y Egipto) .

En su primera participación mundialista, en 2002, Senegal ganó el partido inaugural contra Francia (1-0) y alcanzó los cuartos de final.

Uzbekistán y Bosnia en marzo
El seleccionador Aliou Cissé, capitán del equipo de 2002, ha convocado 30 jugadores para los dos próximos partidos de preparación, el 23 de marzo contra Uzbekistán en Marruecos y el 27 contra Bosnia en Francia.

Senegal, que compartirá el grupo H del Mundial con Polonia, Japón y Colombia, se concentrará en mayo en la estación termal francesa de Vittel, antes de enfrentarse a Luxemburgo, Croacia y un quinto país por determinar.

Los retrasos en la preparación y el modesto nivel de los adversarios en los amistosos han despertado críticas y preocupaciones. “Está claro que hubiésemos querido jugar contra grandes países” , admitió Cissé, que pidió pese a todo “no subestimar” ni a Uzbekistán o Bosnia.

El seleccionador ha instado a la Federación a buscar un rival sudamericano para ese quinto amistoso preparatorio con el fin de enfrentarse a un rival del estilo de Colombia.

Cissé no ha ocultado su preocupación por el estado de forma actual de algunos futbolistas, especialmente los porteros. “Solo tenemos a Khadim (Ndiaye) que juega en el Horoya (Guinea) y Pape Seydou (Ndiaye) en el campeonato local, pero el resto es un poco más complicado. Abdoulaye (Diallo) del Rennes (Francia) no juega mucho, Alfred (Gomis) en el SPAL (Italia) es parecido”, lamentó.

'Saquemos los rosarios y recemos'
De visita a Dakar, el expresidente del Olympique de Marsella, el franco-senegalés Pape Diouf, trató de poner sentido común: Creer que Senegal se va a clasificar para los cuartos como en 2002 sería desconocer el nivel de la competición.

"Saquemos los rosarios y recemos", bromeó Diouf, que clasificó de "milagro" la victoria contra Francia, vigente campeona del mundo, en 2002. "Si se clasifica de nuevo para cuartos, diré que el milagro ha ocurrido otra vez".

Otra sombra es la ausencia de partidos de preparación en Senegal como consecuencia del mal estado del césped del Estadio de Dakar, cuando prácticamente todos los jugadores de la selección juegan en campeonatos europeos.

"Nos habría gustado al menos disputar un partido en Dakar. Por el momento, no es posible", lamentó Aliou Cissé. "Encontrarse con su público, con el pueblo senegalés, es lo que soñamos".

"Para estrechar los lazos con el público, era importante jugar un partido de preparación en el Estadio", declaró a la AFP otro miembro del equipo de 2002, Amara Traoré, asegurando que ello sería una fuente de” presión positiva" para el equipo.

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