15 de diciembre de 2017 00:00

Sarahí Valle pide respeto para las futbolistas

Sarahí Valle combina el fútbol con los estudios superiores de Psicología.

Sarahí Valle (60) combina el fútbol con los estudios superiores de Psicología. Foto: Pavel Calahorrano/EL COMERCIO

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Martha Córdova
Redactora (D)

Sarahí Valle tiene habilidad, velocidad y desborde. Asume una condición de lideresa de su equipo, porque además de la técnica para dominar el balón derrocha ímpetu como lo hace su ídolo, Hernán Barcos.

“Lo admiro por su entrega en cada partido con Liga”, dijo la jugadora de 18 años, que forma parte de la Universidad San Francisco de Quito, club que disputa el Campeonato Nacional de fútbol femenino.

Se desempeña como media punta, levanta con acierto el balón al centro del área. “Mi papel principal es asistir para que mis compañeras hagan los goles, pero si tengo oportunidad, los anotó también. En este torneo ya llevo dos”.

Ella es especialista en ejecutar lanzamientos libres, los que toma fuera del área grande. “Tengo una mayor visión de la portería”. Sin embargo, el mejor gol que anotó en su vida lo convirtió hace tres años cuando jugaba por LDU-A. “El balón me llegó en el círculo central, lo bajé de pecho y rematé. La pelota dibujó una parabólica y se metió en el arco”.

Lo recuerda como si fuera ayer, porque con ese tanto el conjunto albo eliminó al Quito FC y porque fue el día que cumplió 15 años.
Juega fútbol desde que tenía 10 años. “Mi papá me llevaba a ver sus partidos del fútbol en la Liga Barrial Obrero Independiente. Me fue gustando y nos pusimos a jugar con mi papá y mis hermanos, Josué y Ariel”.

Estudió en el Colegio de Liga donde tuvo como compañeros a José Francisco y José Gabriel Cevallos, que hoy forman parte de LDU y Barcelona, respectivamente. “De ellos aprendí que se puede estudiar y jugar al fútbol al mismo tiempo. Miré el esfuerzo que hacían, también me gustó su sencillez”.

Se unió a LDU-A donde jugó por tres años antes de pasar a la Universidad San Francisco, donde estudia Psicología. “Mis padres, José y Belén, apoyan mi deseo de jugar al fútbol, pero me han pedido que también logre un título académico. Siempre están conmigo en todas las canchas, así como mi abuelita, Ana María”.

De ellos siempre ha recibido palabras de aliento. “Jamás me dijeron que el fútbol no era para niñas”. Por eso le molesta la serie de insultos y comentarios discriminatorios que aún reciben las futbolistas en el país. “Vayan a la cocina en lugar de jugar fútbol” y “ya tienen un torneo y, a pesar de eso, se quejan”, fueron algunos de los textos que se publicaron en las redes sociales luego que se denunció la serie de lesiones que sufren las futbolistas tras jugar tres partidos en tres días, por decisión de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF).

Sarahí se mostró muy sorprendida por esa actitud. “Ningún jugador en el mundo, por más que entrene, está en condiciones de dar su máximo esfuerzo en tres días. Ningún equipo tampoco puede lograr su mejor rendimiento en 180 minutos”.

Espera que la sociedad rompa con los estereotipos y que “la empresa privada mire lo que estamos haciendo y nos preste mayor atención. Nosotros estamos aquí porque es nuestra pasión, no recibimos ningún sueldo”.

Esta tarde juega con Universidad San Francisco de Quito (USFQ) a las 18:30 su partido contra Espe, por la segunda fase del Campeonato Nacional en la Casa de la Selección.

“Quiero ser campeona del torneo y representar a Ecuador en la Copa Libertadores. La otra meta que tengo es formar parte de la Selección nacional; sé que tengo tiempo para llegar al equipo nacional, no me apresuro si por el momento no estoy”.

Se confesó hincha de Liga de Quito, por Hernán Barcos, y de Real Madrid, “por su grandeza”. Dice que le gusta la forma de ser de Cristiano Ronaldo porque, pese a las críticas que recibe, es el mejor.

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