30 de marzo de 2018 11:48

Ser madre o conservar el ránking: el dilema que las tenistas no quieren tener

Serena Williams durante un partido de tenis en el Abierto de Abu Dabi. Foto: AFP

Serena Williams durante un partido de tenis en el Abierto de Abu Dabi. Foto: AFP

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Agencia EFE

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Así como una oficinista o ejecutiva encuentran su mesa y su ordenador tal y como lo habían dejado cuando vuelven de su baja maternal, las tenistas de élite quieren que todo el esfuerzo de una carrera profesional no se pierda por ausentarse unos meses tras dar a luz.

De ser la número 1 a la 491. Así se encontró Serena Williams su "escritorio" en la WTA al regresar al circuito seis meses después de dar a luz, en septiembre de 2017, a su hija Alexis Olympia.

Las maternidades de dos exnúmero uno del mundo, Serena Williams y Victoria Azarenka, han dado a luz al debate sobre la falta de protección que la WTA (Asociación Femenina de Tenis) brinda a las jugadoras al volver de la baja maternal, que les supone la pérdida del ránking anterior a su ausencia.

El estricto calendario, que obliga a las jugadoras a recorrer el mundo para acumular puntos para clasificarse para las mayores competiciones, hace que el tenis sea uno de los deportes con menos facilidades para que las madres puedan conciliar tener un hijo y mantener su nivel profesional.

Y es que la política de la WTA sólo les protege su ránking durante ocho torneos, y sin la opción de hacerlo como cabezas de serie, una medida que presiona a las jugadoras a tener que volver lo antes posible, con las dificultades psicológicas y físicas que supone su profesión.

"Hace cuatro meses no podía ni andar hasta el buzón de mi casa", decía Serena Williams tras su derrota en el primer partido en Miami, aunque convencida de que "volvería donde estaba antes".

Mientras que en 2014 Roger Federer se tomó cinco días tras ser padre de su segundo par de mellizos, y el francés Jo-Wilfried Tsonga se ausentó el año pasado de un torneo, concretamente en Miami, para estar cerca de su pareja, que estaba embarazada, las renuncias que tienen que hacer las tenistas distan mucho de las de sus colegas en la ATP.

Aunque están dispuestas a mitigar esta presión. "Mi objetivo es proteger a las mujeres que quieren formar una familia", aseguró esta semana en la exnúmero uno mundial Victoria Azarenka, que estuvo ausente del circuito 15 meses tras dar a luz en diciembre de 2016 a su hijo, Leo, y una disputa legal por la custodia del bebé, que le impidió viajar.

La propia jugadora bielorrusa, miembro del Consejo de Jugadoras de la WTA, aseguraba que todavía no es habitual que las mujeres empiecen una familia durante su carrera, "especialmente en el tenis".

Excepción es el caso de la belga Kim Clijsters, exnúmero uno, que ganó tres de los cuatro Grand Slams que jugó tras dar a luz en 2008.

Unos triunfos que pudo cosechar gracias a cartas de invitación de los torneos, las mismas de las que disfrutaron la californiana Lindsay Davenport, o ahora Serena Williams y Victoria Azarenka en Miami.

Un obsequio que reciben por su reputada fama mundial, pero que excluye a tenistas "que trabajan muy duro y también merecen su propia cualificación", dice Azarenka, que urge a una medida "para todo el mundo".

Preguntadas por Efe, la hermana de Serena, Venus Williams, dijo que "una madre debería tener todas las oportunidades para estar con sus hijos".

Por su parte, la británica Johanna Konta confirmó a Efe que la cuestión de proteger el ránking se comenzó a tratar en el Consejo de Jugadoras de la WTA en su reunión de la pasada semana.

Preguntada al respecto, la WTA sostuvo que "revisa regularmente las necesidades cambiantes de sus jugadoras". "Estamos viendo más tenistas de WTA que son madres y que eligen volver a jugar profesionalmente. La WTA cuenta con una serie de medidas de apoyo", dijo la organización.

Detallaron los servicios de salud, bienestar físico y psicológico para madres embarazadas, así como el posparto, pero no se refirieron a las propuestas como la de Azarenka de aumentar los torneos con un ránking protegido o las de aquellas voces que defienden que, directamente, no se pierda el ránking.

La rumana Simona Halep, que ocupa un número uno que Serena Williams había dominado en los últimos años, lo que le permitió ser primera cabeza de serie en Miami, también tiene claro cuál debería ser la política de la WTA.

"En Miami, (Serena) tendría que haber sido cabeza de serie número uno. Se fue para dar a luz, que es lo mejor del mundo", afirmó.

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