21 de enero de 2018 00:09

Nieto de Alberto Spencer juega en el Peñarol

El volante Pedro Spencer tiene 17 años y doble nacionalidad: uruguaya y ecuatoriana. Foto: cortesía Pedro Spencer.

El volante Pedro Spencer tiene 17 años y doble nacionalidad: uruguaya y ecuatoriana. Foto: cortesía Pedro Spencer.

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Santiago Guerrero
Editor de Bendito Fútbol (D)

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En la temporada 2018, dos ecuatorianos vestirán la camiseta del Peñarol de Uruguay: Fidel Martínez, que estuvo en el Atlas de México y jugará en el primer equipo, y Pedro Spencer, que salió campeón con la categoría Sub 16 del cuadro carbonero, en diciembre del año pasado.

Pedro es nieto de Alberto Spencer Herrera, histórico goleador de la Copa Libertadores (con 54 anotaciones). Tiene doble nacionalidad (ecuatoriana-uruguaya) y es el único integrante de la familia que defiende los colores con los que se consagró ‘Cabeza Mágica’, en la década de los sesenta.

El pequeño Spencer no juega de centrodelantero, no usa la camiseta número 9 ni marca tantos goles como lo hacía su abuelo. Él prefiere la mitad de la cancha. “He jugado de volante cinco, por los extremos y también en la posición de delantero”, dice Pedro con una voz tímida, pero con ese acento uruguayo inconfundible.

Al nieto de Alberto le ha costado hacerse un nombre en el ídolo Peñarol. Llegó hace tres años al equipo de los Mirasoles, después de jugar en dos clubes de ‘baby fútbol’ y ha tenido que hacer trabajos diferenciados para fortalecer su contextura física.

“Su desarrollo fisiológico es normal, pero sus compañeros parecen mayores, eso es muy común en Uruguay.

Por eso, después de los entrenamientos en el club va a un gimnasio para ganar masa muscular. Ha tenido que luchar mucho”, cuenta Walter Spencer, padre de Pedro y quien lo convenció de ir a jugar en Peñarol.

Esos ejercicios le pasaron factura al jugador. Las extensas jornadas de entrenamientos le causaron una sobrecarga muscular que no le permitió ser titular fijo en la Sub 16 de Peñarol, que en diciembre ganó la final a Defensor Sporting y se coronó campeón del torneo Clausura.

Eso sí, Pedro se siente un privilegiado de vestir el uniforme que lució su abuelo, quien levantó trofeos alrededor del mundo. En su dormitorio en Montevideo, el heredero de ese apellido legendario guarda muy pocos recuerdos de Alberto. Asegura que la mayor parte de medallas, fotografías y trofeos están repar­tidos entre los hijos de ‘Cabeza Mágica’.

Sin embargo, hace algunos meses sintió la responsabilidad de ser un Spencer. En agosto del 2017, el Parlamento uruguayo entregó un reconocimiento a todos los jugadores de Peñarol, Nacional y la Selección charrúa que habían sido campeones del mundo o de la Copa Libertadores, desde 1950 hasta la fecha.

La familia decidió que el encargado de recibir ese trofeo fuera precisamente Pedro. “Fue algo muy emocionante. Es increíble como la gente se acuerda de mi abuelo. Es un referente y un ídolo de Peñarol de todos los tiempos”, dice con mucha alegría.

A sus 17 años no se pone ninguna presión. Sabe que su apellido lo obliga a esforzarse mucho más de lo normal para ganarse un lugar. No pretende marcar tantos goles como lo hizo Alberto (la estadística dice que convirtió 510 tantos en 591 partidos).

Su única meta por ahora es ser titular en su categoría y tratar de llegar al cuadro de Primera. “Jugar en Peñarol es lo más importante que me ha pasado, por lo que fue mi abuelo y por todo lo que significa el club para la familia”.

El lunes empezó la pretemporada con la categoría Sub 17, justo en la misma semana en la que el tricolor Martínez llegó al club aurinegro. ‘Poja’, como es conocido el nuevo refuerzo de los carboneros, obtuvo la camiseta con el número 9, mientras que Spencer todavía no tiene un dorsal definido.

“Me gustaría usar la 9 por la gloria que tiene en el club”, indica el mediocampista.

Él vivió en Ecuador cuando tenía 4 años y recuerda poco del país que vio nacer al futbolista nacional más destacado de todos los tiempos.

Su doble nacionalidad le permitiría jugar por la Selección ecuatoriana o la uruguaya, pero no ha recibido ninguna llamada de las divisiones menores de las federaciones de estos países. ¿Tendrá la magia de Alberto Spencer? El tiempo dará la respuesta.

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