23 de febrero de 2018 11:24

Los países andinos y la dificultad de que los deportes de invierno se popularicen

Klaus Jungbluth Rodríguez con la Bandera de Ecuador en los Juegos Olímpicos PyeongChang 2018 el 16 de febrero del 2018. Foto: Diego Azubel / EFE

Klaus Jungbluth Rodríguez con la Bandera de Ecuador en los Juegos Olímpicos PyeongChang 2018 el 16 de febrero del 2018. Foto: Diego Azubel / EFE

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Agencia AFP

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Si Argentina y Chile son dos países en los que existe una cierta cultura de esquí, en los otros países andinos de Sudamérica, como Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela, los deportes de la nieve no tienen tanta tradición.

Perú y Venezuela, que tuvieron tres y un representantes respectivamente en Sochi 2014, no estuvieron presentes en Pyeongchang 2018, mientras que Ecuador debutó en la historia del evento, con el fondista Klaus Jungbluth, Bolivia estuvo con Timo Gronlund y Simon Breitfuss, finlandés y austríaco nacionalizados, y Colombia tuvo cuatro representantes, después de haber contado uno en Vancouver 2010.

“No existen condiciones climáticas para la práctica de deportes invernales. Sólo hay nieve en montañas a más de
4 000 metros de altura y la temperatura ahí tampoco es muy fría como para que siempre esté congelada. No hay una infraestructura para crear algo así tampoco. Estoy seguro que alguien lo ha pensado y ha desistido por los motivos que explico. Al estar el país en la línea ecuatorial la temperatura no baja lo suficiente. Aún estando a más de 4 000 metros”, explica el ecuatoriano Jungbluth, que ocupó el puesto 112 en la prueba de 15 km de esquí de fondo en Pyeongchang 2018.

“Nadie en Ecuador práctica activamente deportes en nieve. Entonces no se puede generar un interés como para pensar en un proyecto que involucre al Gobierno para construir una infraestructura para esquiar. Aparte, las condiciones climáticas no dan para que haya el tipo de nieve necesaria para el esquí. En Ecuador pienso que no habrán posibilidades ni ahora ni en el futuro de practicar deportes sobre nieve”, concluyó Jungbluth.

Falta de infraestructuras

Timo Gronlund, finlandés residente en La Paz, y que ocupó el puesto 105 en la prueba de esquí de fondo de 15 km, tampoco es muy optimista respecto a Bolivia.

“Hace 10 años más o menos, todavía funcionaba un centro de esquí en el Chacaltaya, muy cerca de La Paz, pero el glaciar desapareció. Aunque los demás glaciares con la misma altura y misma ubicación al sol siguen vivos. A 5 km de Chacaltaya hay una montaña, Charquini, donde a veces van a esquiar y hacer snowboarding. Hay por lo menos una competencia cada año. Es un lugar natural sin infraestructura. La gente relacionada con el esquí y snowboard obviamente quieren que se haga una pista buena allá, pero no hay quien asuma esa inversión”, señala.

Sebastián Uprimny, que fue 115º y penúltimo en la prueba de 15 km de esquí de fondo, tampoco es muy optimista sobre que se hagan infraestructuras en los Andes colombianos.

“Hay unas montañas altas de nieves perpetuas y se ha pensado en organizar algo de esquí permanente, pero es un proyecto que nunca salió a flote. Con el tema del calentamiento global las nieves perpetuas año tras año en los últimos 30 años han bajado el nivel, entonces no es seguro que se logre hacer a pesar de que hay un proyecto vigente”, explica.

Accesos imposibles

Antonio Pardo, que fue representante de Venezuela en Sochi 2014, presidente y fundador de la federación de esquí alpino de su país, tampoco cree que se puedan desarrollar los deportes de invierno en su país.

“En Venezuela solo existe un pico nevado, que es el Bolívar, a 5 000 metros de altura, con un nivel de acceso prácticamente imposible, donde solo llega el teleférico mas largo del mundo. Eso hace sin sentido el desarrollar una estación de esquí. En los años 60, un grupo de aventureros subió y esquió”, señala Pardo.

Por último en Perú, la situación es un poco parecida al resto de países andinos, con excepción de Argentina y Chile, según Iván Dibos, miembro del COI.

“En Perú, mi país, cae nieve muy eventualmente en la sierra como llamamos a nuestra zona de frio y básicamente hay hielo duro y siempre encima de los 3 000 metros de altura. Al no haber una cultura de este deporte no hay infraestructura la cual es costosa”, explica Dibos.

La presencia de varios países andinos en los Juegos de Sochi 2014 y Pyeongchang potenciará un poco el interés, pero el camino es largo.

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