1 de diciembre de 2014 18:17

Morante dejó ver su arte en una dimensión grandiosa

Morante de la Puebla, frente al Huagrahuasi, ensayando un paso ayudado por alto. Los aplausos no se hicieron esperar. Fotos: Armando Prado/ EL COMERCIO

Morante de la Puebla, frente al Huagrahuasi, ensayando un paso ayudado por alto. Los aplausos no se hicieron esperar. Fotos: Armando Prado/ EL COMERCIO

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Gonzalo Ruiz

Morante de la Puebla firmó una de las más grandes faenas que se hayan visto en el Ecuador ante un gran toro de Huagrahuasi premiado con la vuelta al ruedo. Fue el arte en estado puro.

La insistente petición de indulto y la larga faena hicieron que marrara con la espada una obra casi perfecta. Dio una clamorosa vuelta al ruedo, mientras que su compañero Alejandro Talavante cortó una oreja.

Con una gran entrada se lidiaron cuatro toros de Huagrahuasi y dos de Triana, bien presentados y de desigual juego. Dos de ellos de regalo. El número 10 del hierro de la ‘H’ fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Morante de la Puebla, frente al Huagrahuasi, ensayando un paso ayudado por alto. Los aplausos no se hicieron esperar. Fotos: Armando Prado/ EL COMERCIO

El primero de la tarde, de Triana no dio opciones a Morante de la Puebla que salió animoso y regaló superiores lances genuflexo y de pie, a la verónica. Tras el buen puyazo de Braulio Almeida otro quite por verónicas fue advertencia de lo que vendría una hora después. Buenos momentos con la mano derecha toreando al viento y al toro y cuando el bovino se paró vino una media estocada. Pitos en el arrastre y palmas al torero de la Puebla.

El andaluz en el cuarto toreó con gusto de capa especialmente por chicuelinas de arte y tronío. El toro, que había mostrado cierto problema con la pata, se fue descomponiendo. Morante inició su faena sentado en una silla andaluza en medio del rumor general. Las dos series de notables derechazos y el ensayo al natural se abreviaron ante las condiciones de la res. En seguida se anunció un toro de regalo.

Morante de la Puebla, frente al Huagrahuasi, ensayando un paso ayudado por alto. Los aplausos no se hicieron esperar. Fotos: Armando Prado/ EL COMERCIO

Y el quinto fue el mejor regalo al público y al toreo puesto que la faena de Morante fue colosal. Brillante inicio a la verónica y delantales pintureros fueron el preámbulo. El puyazo dejó al toro descolgado, perfecto para embestir. Inicio en los tableros con apostura y emoción y embrujo en los remates. Ya la faena fue indescriptible.

Al derrame de arte por la derecha en series de temple y torería sin igual, seguían buenos naturales, a la gracia en los remates sobrevenían nuevos y largos pases en redondo y, con un pitón derecho superior, el toro humillaba y repetía sin descanso. Los tendidos jaleaban y aplaudían a rabiar

Morante de la Puebla, frente al Huagrahuasi, ensayando un paso ayudado por alto. Los aplausos no se hicieron esperar. Fotos: Armando Prado/ EL COMERCIO

La gente no podía creer que una acabada, por suprema, manifestación de arte se estuviera esculpiendo ante sus ojos y las retinas derramaban lágrimas para lubricar la obra de arte puro. Entonces llegó el rumor. Muchos espectadores pedían el indulto al noble y bravo ejemplar y en el empeño la faena se pasaba de tiempo.

El presidente se mantuvo en su idea y no accedió al indulto y, pese a los reiterados fallos con la espada, la vuelta al redondel de Morante de la Puebla fue apoteósica y su faena queda escrita en los anales de la fiesta en el país.

Alejandro Talavante salió animado para ligar verónicas a chicuelinas y dar un quite por talaveranas. Sus pasajes con la mano izquierda fueron de buen corte, una superior, y las series se prodigaron hasta que el toro dijo basta. Mal con la espada dejó dos medias y una estocada tendidas. Palmas al toro y ovación a Talavante.

El extremeño con una embestida cambiante y brusca del cuarto toro y nada pudo hacer. Regaló un sexto, de Huagrahuasi, de buen juego al que le hizo una faena con momentos destellantes de buen trazo y otros con falta de temple, donde volvió a sobresalir al torear al natural. Manoletinas de cierre, estocada desprendida y tendida suficiente. Oreja y vuelta don devolución de prendas.

Clima
La tarde en la plaza de toros de Latacunga fue ventosa y empezó fría, pero el sol salió luego a ver los toros.
El viento fue particularmente molesto en el momento que toreó Talavante.
Ambos espadas salieron a saludar al público, tras romperse el paseíllo.
La parroquia también aplaudió el arrojo y la entrega en el ruedo de Neptalí Caza, ‘El Tortuga’. El banderillero ecuatoriano también fue parte de este festejo.

Detalles
Toros de Triana (primero, cuarto y sexto, sobrero de regalo) y de Huagrahuasi (segundo, tercero, y quinto, sobrero de regalo). Morante de la Puebla: palmas, palmas y oreja en el de regalo. Alejandro Talavante: ovación con saludos, ovación con saludos y oreja.

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