11 de octubre de 2017 00:00

Lionel Messi fue un líder de altura

Lionel Messi levanta los brazos mientras celebra con sus compañeros de Argentina celebraron en el estadio Olímpico Atahualpa. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Lionel Messi levanta los brazos mientras celebra con sus compañeros de Argentina celebraron en el estadio Olímpico Atahualpa. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 10
Triste 0
Indiferente 6
Sorprendido 2
Contento 58
Tito Rosales.  Editor (D)

Lionel Messi corrió con balón y sin él. El 10 de octubre sí fue ese líder que los argentinos querían en su Selección: un futbolista batallador. Y lo fue en la altitud de Quito, a 2850 metros sobre el nivel del mar, donde hizo los tres goles que llevaron a Argentina al Mundial.

Messi hizo jugadas de lujo, también las faltas sobre los ecuatorianos y en ocasiones caminó en el balón. Esas características, más la posesión del balón en el medio campo de Pablo Pérez, Federico Fazio, el liderazgo de Javier Mascherano y otros le dieron el triunfo de 3-1 sobre la Tricolor, en el Olímpico Atahualpa.

Lo único que se destacó en la Tri, anoche, fue un momento explosivo o curioso. Fue a los 41 segundos, en los que Roberto Ordóñez se conectó con Romario Ibarra, quien definió para el gol de apertura.

Después de eso no hubo nada más de la Tri. Solo fue entusiasmo, vértigo, jugadores que se confundían en las marcas y asistencias en el medio campo. José Cevallos, que después fue sustituido, marcaba y a veces asistía, pero siempre lo hacía con un poco más de rudeza. Eso le costó recibir una amarilla y quedar condicionado.
En esa estructura, la selección de Ecuador careció de un ordenamiento táctico, donde fueron los argentinos quienes se aprovecharon de los espacios para buscar ese ansiado objetivo que era ir al Mundial. Ellos jugaron a su ritmo, teniendo el balón, como lo planificó el DT Jorge Sampaoli.

Y es allí donde Messi buscó ser ese futbolista que los argentinos reclaman en su Selección. Anoche fue el héroe por los tres goles que marcó, cada uno de mayor factura que el anterior.

Al final del partido, la celebración albiceleste se prolongó por algunos minutos en la cancha y en las gradas pues llegaron algo más de mil aficionados al Atahualpa.

Los jugadores de la Tricolor salieron desconsolados, pero aplaudidos, por su entrega.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (22)
No (7)