7 de mayo de 2017 12:27

Las malas contrataciones y los errores de Munúa tienen a Liga en una crisis 

Armando Gómez, de Macará, consuela a Hernán Barcos al final del partido en la Casa Blanca. Foto: Juan Ruiz/ API

Armando Gómez, de Macará, consuela a Hernán Barcos al final del partido en la Casa Blanca. Foto: Juan Ruiz/ API

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Redacción Deportes

La millonaria inversión de Liga de Quito (USD 11,2 millones) no justifica el noveno lugar en la tabla de posiciones del otrora ‘Rey de Copas’. A la hinchada blanca se le acabó la paciencia y con cánticos e insultos piden la salida del entrenador.

Otros, más radicales, están contra la dirigencia. En el quinto mes del 2017 hay un momento de tensión por lo que ocurre en la 'U', que es un compendió de errores.

1. La directiva contrató un entrenador sin experiencia
Esteban Paz, directivo de Liga de Quito, viajó a Uruguay antes de contratar a Gustavo Munúa. Según él, analizaron algunos nombres y se decidieron por el uruguayo, de 38 años. ¿No le faltaba experiencia al técnico albo? Paz, en su presentación, recitó ejemplos de otros entrenadores que dejaron el fútbol y pasaron a convertirse en directores técnicos con buenos resultados en el fútbol. La ‘U’ tuvo -el 2016- tres entrenadores en una temporada. Pasaron por el banquillo albo Claudio Borghi, Álvaro Gutiérrez y Álex Aguinaga. Este año optaron por un técnico con poca experiencia en el Nacional de Uruguay apostando por un nombre nuevo. Han elogiado su forma de trabajo y su manejo de grupo a pesar de su corta edad, pero la falta de resultados han agotado la confianza de la hinchada.

2.  El DT Munúa pidió refuerzos extranjeros costosos y que no han respondido
Después de la contratación, el DT Munúa presentó los nombres de los refuerzos. Así llegaron Rubén Olivera y Felipe Rodríguez. A Olivera lo trajeron por su experiencia europea. El mediocampista, de 33 años, llegó con el cartel de ser seleccionado uruguayo, pero no ha rendido en la ‘U’ 2017. Le ha costado adaptarse a la altitud y tampoco logra terminar los 90 minutos de juego. Tiene la hinchada en contra y está en la mira de los directivos. En cambio, ‘Felucho’ Rodríguez ni siquiera aparece de titular en las alineaciones. En la última derrota ante Macará quedó fuera de la convocatoria. Tampoco los refuerzos nacionales como Álex Bolaños, Édison Carcelén, Henry Quiñónez, Rony Carrillo han justificado sus contrataciones.

3. Un plantel desbalanceado y con inseguridad defensiva
Cuando Gustavo Munúa llegó al país, la directiva de Liga comenzó a contratar jugadores y a ratificar a otros. Por ejemplo, decidieron mantener al histórico defensa Norberto Araujo y al golero Daniel Viteri. Este último, el año pasado, condicionó su continuidad sino era titular tras la partida de Alexander Domínguez. Esteban Paz y la Comisión de Fútbol no contrataron otro guardameta y tampoco apuntalaron al equipo con laterales. Édison Vega, quien apareció en el fútbol como volante, fue ubicado como lateral izquierdo. Invirtió en traer a Hernán Barcos y Horacio Salaberry. Sin embargo, el rendimiento aceptable de ambos no alcanza para que Liga encuentre el rendimiento óptimo. Los errores de Viteri, de Araujo y la inseguridad defensiva han privado a los albos de victorias en el estadio Casa Blanca. El ‘Pirata’ Barcos ha marcado goles, pero sus compañeros han regalado tantos que han costado puntos.

4. La Casa Blanca no es el fortín de otros tiempos
Al igual que el año pasado, Liga de Quito es un plantel que pierde puntos con facilidad en el estadio de Casa Blanca. Delfín y Macará han celebrado sonadas victorias en Ponceano en el 2017. El equipo de Gustavo Munúa no sabe sostener resultados cuando está en ventaja y tampoco pudo igualar marcadores cuando estaba en desventaja. En los empates ante Deportivo Cuenca, Independiente del Valle y El Nacional cedió puntos por la insolvencia defensiva. Uno de los últimos argumentos de Munúa fue el horario de los partidos en Ponceano. Hasta justificó el tema por el rocío del gramado para jugar los sábados a las 18:30. Sin embargo, en los dos partidos que ha jugado en ese horario tampoco ha ganado. La única victoria en el año fue ante River Ecuador, el 24 de febrero.

5.  La idea de Munúa no es clara, no hay identidad de juego y los directivos no piensan en cambios
En enero, el día de su presentación, Gustavo Munúa dijo qué equipos le gustan: “Nos gusta mucho un equipo con protagonismo, que maneje la mayor parte de los encuentros. El buen trato del balón, pero por sobre todas las cosas un equipo muy intenso que vaya a buscar los partidos”. Cuatro meses después, no hay una idea clara de la forma de juego de los albos. Ha probado línea de tres y cuatro defensas, pero el equipo no camina. En los 1080 minutos que acumula en el torneo local ha tenido momentos de buen fútbol, pero también instantes de desconciertos. Tras la última derrota ante Macará, el uruguayo dejó claro que no va a renunciar: “tengo fuerza para estar acá. Hay que esperar un cambio radical”, manifestó. A esto se suma los desentendimientos con el preparador físico Alejandro Valenzuela. Él dijo que los jugadores no entendían su metodología. Luego pidió disculpas. Anticipó que se iría del club sino ganaba a Macará y en el último partido no asomó en la zona técnica.

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