28 de abril de 2016 00:00

Una barra de familiares grita por los ‘negriazules’

Desde la izquierda:  Carlos Atapuma, Consuelo Díaz, Marco Sandoval, Mariana Santamaría y Rosa Santamaría muestran con orgullo banderas del club. Foto: EL COMERCIO

Desde la izquierda: Carlos Atapuma, Consuelo Díaz, Marco Sandoval, Mariana Santamaría y Rosa Santamaría muestran con orgullo banderas del club. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Deportes
Quito

A la casa de la abuelita Abigaíl Santamaría -como le llaman cariñosamente sus familiares y sus conocidos- llegan unas 35 personas antes de un partido del Independiente del Valle.

El hogar de la mujer de 100 años de edad, ubicado en el centro de Sangolquí, es un punto de encuentro tradicional para ellos. Desde ahí se organizan para ­salir al estadio de Rumiñahui. Así lo hicieron cuando el club jugaba en los torneos cantonales, en la Segunda categoría, en la Serie B y en la Serie A.

Hoy también se reunirán en el hogar de la sangolquileña. Pero será una ocasión diferente. Se juntarán para ir al estadio Atahualpa. Ahí, verán a su club por primera vez en un cotejo ante River Plate, de Argentina, y ¡por los octavos de final de la Copa Libertadores! El juego se inicia a las 17:30.

Hace una década apenas sospechaban que el cuadro ‘negriazul’ podía llegar a una instancia de este tipo, en el torneo más importante de clubes de la región. Soñaban solo con ver a su plantel en un juego ante Barcelona o Liga de Quito por el campeonato ecuatoriano.

Entonces, era muy fácil identificarlos por las calles de Sangolquí. Eran los únicos que llevaban camisetas del plantel rayado. “Ahora ya hay muchos que se ponen esta camiseta. Y hasta se la puede comprar en Marathon Sports”, dice emocionada Rosa Santamaría.

Ella se hizo una fan incondicional del Independiente hace cuatro décadas, cuando conoció a su esposo Jorge Atapuma (+). Su cónyuge fue uno de los fundadores del plantel, que nació en 1958. Él fue jugador y directivo del equipo. Le decían ‘El Pollo’ y era muy amigo de José Terán, principal fundador del plantel.

La afición de ambos la siguieron sus familiares y amigos. Entre ellos, los Alcocer y los Lara, otros apellidos que formaron parte de la historia del club ‘negriazul’.

Ahora, la barra también la conforman familiares y amigos. Así ocurrió cuando el plantel jugaba en el amateurismo. Se conocían todos y compartían sus anhelos y sus objetivos por alcanzar títulos en Sangolquí. Eran otros tiempos, recuerda Marco Sandoval, integrante de la barra y ­ex­presidente del plantel.

Entonces, colaboraban para los refrigerios y los pasajes para los jugadores. Los integrantes de la barra se organizaban para llevar a los deportistas al estadio en sus autos y los alentaban en los escenarios.

El club dejó la etapa amateur y empezó su camino a la Primera División en el 2007, cuando Michel Deller se hizo cargo de la administración del club. El plantel ‘negriazul’ llegó a la Serie A en el 2010.

Por su afición, los integrantes de la barra, incluso, participaron en vedaderas ‘batallas campales’. Una de estas ocurrió hace 13 años, cuando el equipo disputó un partido decisivo ante el San Pedro de Cayambe. Los jugadores de ambos planteles empezaron a pelear en la cancha. Y la riña se trasladó a los graderíos en un todos contra todos.

También pasaron momentos tensos cuando el plantel goleó 5-2 a Barcelona, en el Monumental de Guayaquil, en el 2013. Estaban eufóricos por la goleada, pero a la vez cautos porque eran una minoría de 40 personas ante unos 40 000 seguidores del cuadro torero.

Tras el cotejo, los aficionados locales empezaron a lanzarles objetos. “Por fortuna, la Policía nos protegió”, cuenta Consuelo Díaz. Ella es una de las más efusivas cuando juega el equipo. Grita y canta con las acciones de los jugadores.

Hace dos semanas, acudió al aeropuerto Mariscal Sucre para recibir a los jugadores. Ellos arribaron a la terminal aérea tras eliminar a Colo Colo de Chile y clasificarse a los octavos de final de la Copa.
Pero el partido más importante del club, en sus 58 años de historia se juega hoy.

Así lo reconoce Carlos Atapuma. El sangolquileño está más cerca de los jugadores. Es mensajero del plantel y hombre de confianza de Óscar Lara, coordinador del club. Él no duda con su veredicto. “Independiente llegará a los cuartos de final”.

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