22 de agosto de 2017 00:00

Lección de torería de Ferrera en Bilbao

Antonio Ferrera con su segundo, al que cortó una oreja,  durante el segundo festejo

Antonio Ferrera con su segundo, al que cortó una oreja, durante el segundo festejo. Foto: EL COMERCIO

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Agencia EFE
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El diestro extremeño Antonio Ferrera, que cortó la única oreja de la tarde, dio toda una lección de torería, mando y capacidad resolutiva ante la áspera y temperamental corrida de Torrestrella, lidiada en el segundo festejo del abono bilbaíno.

El hecho es que la única oreja que se le pidió y concedió no pareció premio suficiente para el despliegue de torería, mando e inteligencia que hizo el maestro pacense, Antonio Ferrera ante una compleja corrida de Torrestrella, que, por su aspereza defensiva, exigía un plus de firmeza y dominio por parte de quien se pusiera delante.

Y así se manejó Ferrera con los dos toros de su lote, con los que se asentó con entrega en la arena hasta imponerse sobradamente a base de aguante, mando y criterio lidiador, no solo dominándolos sino también atemperándole y alargándoles las desabridas arrancadas con su templada muleta, tan firme de planta como de pulso.

Pero, como sucedió especialmente ante su primero, Ferrera lo hizo todo con tan tanta facilidad, aparentemente sin gran esfuerzo, que sus enormes méritos no llegaron a encontrar el “eco” suficiente en el tendido. Y, por eso, un simple pinchazo antes de la estocada dejó su balance en el primer turno en una rácana ovación, cuando debió pasear una oreja de tanto peso como la que, ante tan apabullante evidencia, ya sí que le dieron del quinto.

Además, Ferrera dio en Bilbao una muestra más de su firme personalidad en un detalle ajeno a la lidia pero no por ello menos importante, como fue negarse a banderillear a su segundo en cuanto, ya camino de la cara del toro, algunos espectadores pitaron su intención de hacerlo con unas banderillas vestidas con los colores de la bandera nacional.

El portal El Español en su página web (www.elespanol.com) recogió la versión de Ferrera, quien dijo: “Yo respeto mucho a todos y exijo respeto a España. Esto es España y yo me siento muy español”, dijo tras la faena.

El resto de esta corrida de matadores-banderilleros no tuvo excesiva historia ni siquiera en los tercios de banderillas, que la terna cubrió conjuntamente en los tres primeros astados, pues lo hicieron sin brillo, de manera esquemática, sin alardes y sin gran compromiso en los embroques.

El portal del diario Marca (www.marca.es) puso esto de lo que le paso a Ferrera: “Por un gesto se mide a un torero. Por un gesto de personalidad y entereza como el que tuvo ayer Antonio Ferrera al coger las banderillas con los colores españoles y ante unos pitos, pocos, por cierto, negarse a intervenir en el tercio, dejando a sus peones dicha labor con las banderillas de la plaza”.

Ferrera se plantó -agregó la crónica del portal- en ese gesteo de o las banderillas con la bandera constitucional o nada. Y se plantó también en sus dos faenas ante el encastado lote de Torrestrella.

El periodista Andrés Amoros del diario ABC puso en su crónica lo siguiente de lo que le pasó a Ferrera: “Si fuera un político, dirían que Antonio Ferrera es un ‘verso suelto’. No lo es, sino un diestro que ha evolucionado hacia el clasicismo y la lidia completa (el viejo ideal de Luis Miguel).

En un panorama bastante previsible, está añadiendo una dosis de torería que los aficionados valoramos mucho. Lidia bien al segundo, que acude de largo y con bravura al caballo. Con un toro encastado, bien armado, el trasteo reúne serenidad y emoción; liga y manda: una faena de torero macho –decían los revisteros–, pero mata a la segunda y pierde el merecido trofeo”.

Ficha del festejo

La agencia EFE resumió así la jornada: Seis toros de Torrestrella, dispares de hechuras y de cuajo, pero todos con seriedad en las cabezas. En conjunto, corrida de temperamento y aspereza, con movilidad, pero sin entrega o a la defensiva en los engaños. El cuarto, mansón y noble, fue la excepción a la norma.
Juan José Padilla, silencio en ambos. Antonio Ferrera, ovación y oreja. El Fandi, silencio en su lote.

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