21 de enero de 2017 00:00

Los jugadores de la mini-Tri reciben apoyo familiar durante el torneo 

Jhonner  Montezuma  fue visitado por sus familiares en la concentración de la mini-Tri en Riobamba. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO

Jhonner Montezuma fue visitado por sus familiares en la concentración de la mini-Tri en Riobamba. Foto: Vicente Costales / El Comercio

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Mauricio Bayas
Mauricio Bayas.  
Desde Riobamba (D)

Lo levanta en sus brazos. Le ayuda a dar sus primeros pasos. Lo besa con derroche de amor. Se emociona cuando habla de él. Jhonner Joel Montezuma, seleccionado Sub 20 de Ecuador, disfruta al máximo el tiempo libre en la concentración en la hostería El Toril, en Riobamba. Montezuma se entretiene con su hijo Lian, que tiene un año.

Montezuma dice que su experiencia de ser padre le ha permitido madurar. Lian es su único hijo, que lo inspira en la Selección juvenil. “Pocos compañeros somos padres. Es una alegría inmensa poder estar con mi hijo en la concentración. Disfruto mucho de él”, contó con timidez, el lateral izquierdo.

La familia de Montezuma lo acompaña en Riobamba desde la semana pasada. Desde San Lorenzo (Esmeraldas) llegaron nueve parientes. Cuando están permitidas las visitas a los juveniles, todos aprovechan para sentarse a conversar anécdotas y estar junto a Montezuma. Al futbolista le gusta comprarle regalos a su hijo, cada vez que viaja.

El esmeraldeño sonríe al mirar a toda su familia junto a él. Es uno de los más consentidos del DT Javier Rodríguez. Montezuma tiene malos recuerdos del Sudamericano Sub 17 que se jugó en Paraguay hace dos años. Mientras se entrenaba se rompió el ligamento cruzado y fue operado. Regresó al país en muletas y sin poder festejar la clasificación al Mundial.

Ahora su ilusión es clasificarse al Mundial Sub 20 en Corea del Sur para festejar junto a su hijo. Montezuma suele contar su experiencia de ser padre a los solteros de la Selección. Joao Rojas, Bryan Cabezas, Renny Jaramillo... La mayoría de la mini-Tri Sub 20 es de jugadores solteros.

Rodríguez entiende la importancia del tiempo junto a la familia. Aunque la mayoría viaja a los partidos, siempre autoriza para que compartan un momento en la concentración. Uno de los pedidos es que no los consientan con golosinas o comidas especiales que alteren el plan nutricional que manejan los seleccionados.

Familias completas visitan a los juveniles. Los parientes de Bryan Cabezas, por ejemplo, viajan desde Quevedo a Riobamba para estar junto a su hijo. De preferencia lo hacen los fines de semana.
“No importa los resultados. Queremos que Ecuador se clasifique para que Bryan esté junto a nosotros un par de días más. Luego tendrá que viajar a Italia. Es una alegría poder tenerlo aquí”, contó José Alfredo, padre del seleccionado que juega en Atalanta de Italia.

Carmen Segura, mamá de Cabezas, Giancarlos, el hermano, y su papá lo acompañan en los partidos y suelen visitarlo en las concentraciones. Por ahora, en los planes de la familia de Cabezas no está ser papá.

Los seleccionados coordinan con integrantes del cuerpo técnico de la Tricolor para entregar entradas a los partidos. Pedro Mauricio Muñoz es uno de los encargados de repartir los boletos a los familiares en las horas previas a los partidos.

La concentración de Ecuador empezó el pasado 3 de enero y dependerá de la clasificación al hexagonal para alargar el tiempo de permanencia en la Tri hasta el 11 de febrero. El sueño de los anfitriones del Sub 20 es clasificarse al Mundial de Corea del Sur, en mayo y junio de este año.

¿Hay tiempo para novias?
Los futbolistas que son solteros tienen permiso para recibir a sus novias en un espacio verde que hay en el sitio de concentración. También lo pueden hacer en la puerta y en los patios internos.
Ayer en la mañana, Luis Segovia recibió a su familia. Conversaron durante cinco minutos y luego regresó de inmediato a la habitación. La sala de juegos de pimpón y billa son los espacios de recreación para algunos. Allí, Gabriel Cevallos, el capitán y golero de la Tri, jugó más de una hora.

Bryan Cabezas, en cambio, prefirió recibir una visita en la puerta principal. Los integrantes del cuerpo técnico optan por conversar y caminar en el tiempo libre.

A la hora de ir a la mesa, todos se reúnen y es momento para las risas hasta cuando Consuelo Gonzalón comienza a repartir el menú. La regla es la misma que con la Selección de primera: nada de alimentos fritos.

Anoche estaba previsto que se sirviera carne para los futbolistas. Todo hecho al vapor y con muchas legumbres. Esto era para después del partido.

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