4 de junio de 2017 13:06

Iván Talla, atleta con discapacidad visual, se supera en cada 15K

Iván Talla, atleta no vidente de 41 años. Cronometró 1 hora y 27 minutos en los 15k. Foto: Carlos A. Rojas / EL COMERCIO

Iván Talla, atleta no vidente de 41 años. Cronometró 1 hora y 27 minutos en los 15k. Foto: Carlos A. Rojas / EL COMERCIO

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Carlos Augusto Rojas

Iván Talla se emociona y acelera el paso cuando los aficionados aplauden y lo felicitan mientras corre en la Quito-Últimas Noticias 15K.

Al escuchar los gritos de aliento, de una manera inconsciente incrementa el ritmo aunque vaya al límite de sus fuerzas. El atleta con discapacidad visual completó su quinta 15K consecutiva este 4 de junio en la edición 57 de la pedestre más grande de Ecuador.

"En está ocasión solo vine por disfrutar del privilegio de hacer deporte, no me he entrenado mucho, pero quería estar presente y me inscribí", contó el hombre de 41 años que trabaja en la recepción de la Universidad de los Andes (Uniandes), con sede en Tulcán.

Como agradecimiento a la oportunidad que tiene de trabajar en ese lugar desde hace casi tres años, corrió con una camiseta azul en la que estaba impreso el nombre de esa institución educativa.
En otras ocasiones ha participado con un vibidí verde, amarillo y rojo, los colores de la provincia del Carchi.

Competidor no vidente llegó desde el Carchi para participar en la carrera Últimas Noticias  15 K

Iván no tiene una persona que esté a su lado para guiarlo regularmente en los entrenamientos. Quien más lo ayuda es su padre, de casi 70 años, con quien trota máximo unos 8 km.
Pero cuando se trata de correr él no tiene excusas, aunque a veces se exija más de la cuenta.

Este domingo de sol en la 'Mitad del Mundo' el atleta de Tulcán sintió los estragos del esfuerzo cerca del kilómetro 13, cuando las piernas le "pesaban" y el calor era insoportable.

Entonces bajó el ritmo, sin importar que los aplausos incrementaban por la afluencia masiva de aficionados en las avenidas Amazonas y también en las Naciones Unidas.

No quiso detenerse, tomó un segundo aliento y continuó hasta cruzar la meta en una hora y 27 minutos.

Se sintió feliz y prometió volver, si "hay salud", para correr en las calles de Quito donde los vecinos regalan agua y trocitos de panela.
Iván Talla espera volver para una vez más, al igual que tantas otras personas con discapacidad, demostrar que los límites y las barreras están para ser superados.

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