9 de December de 2013 13:01

La violencia pone en jaque el sistema de seguridad de Brasil 2014

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Las brutales imágenes de hinchas golpeándose salvajemente durante un partido de fútbol en Brasil dejaron al descubierto graves problemas para contener la violencia y garantizar la seguridad en los mismos estadios que recibirán en 2014 el Mundial.

"Vergüenza en el país del Mundial" tituló el diario "Corréio Braziliense", sintetizando el sentir de todo un país y de buena parte del mundo ante la "violencia absurda" desatada entre hinchas de Atlético Paranaense y Vasco da Gama.

Los aficionados de ambos equipos se agredieron mutuamente con puñetazos y usando maderas con clavos durante un encuentro de la última jornada del Brasileirao. Incluso llegaron a pisotear a una persona que estaba caída inconsciente en el suelo de las gradas del estadio Arena Joinville.

"El país muestra al mundo la incompetencia para vencer la violencia en los estadios", continuó la crónica del evento que mancha la imagen de un Brasil que hace sólo tres días tuvo los ojos del mundo puestos en él con la realización del sorteo de los grupos del Mundial 2014.

"El país del fútbol no puede seguir conviviendo con la violencia en los estadios", lamentó la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. "Esta violencia va contra todo lo que creemos que es el fútbol, un deporte de pasión pero también de tolerancia".

A prácticamente siete meses de recibir el Mundial 2014, el "país do futebol" fue el escenario de una batalla que recorrió los medios de todo el mundo, poniendo en jaque el sistema de seguridad de Brasil 2014. "Durante la Copa Confederaciones funcionó (el mismo sistema). Se basó en modelos de seguridad que se utilizaron en otros Mundiales", señaló sin embargo la FIFA, reiterando su confianza en el dispositivo.

"La seguridad de los aficionados, jugadores y todos los demás participantes en el torneo está asegurada". Pero no sólo la saña con la que se agredieron los "barra brava" es difícil de explicar. La falta de precaución por parte de las autoridades también parece injustificable. De hecho, un grupo de aficionados tuvo más sentido de la precaución que las autoridades supuestamente encargadas de la seguridad.

El grupo de hinchas "Los Fanáticos", del Paranaense, negó la venta de entradas para el encuentro a mujeres y niños "debido al alto riesgo de enfrentamientos", según avisó en su página web. Y es que la posibilidad de disturbios no era una novedad. Basta recordar que el partido se jugó en el estadio Arena Joinville y no en la casa del Paranaense, que era el local, porque el club cumplía una sanción impuesta por actos violentos protagonizados por su hinchada en un choque anterior ante el Corinthians.

Aún así, el partido comenzó sin ningún efectivo policial dentro del estadio. Según la Policía Militarizada, la responsabilidad por la seguridad en un "evento privado" como lo es un partido de fútbo, corresponde al equipo que juega de local. Eso explica que cuando comenzó la "guerra" después de que hinchas de Paranaense invadieran el área reservada a la afición adversaria, solo hubiesen tres guardias de seguridad privados para intentar contener a una horda de exaltados que solo tuvieron que atravesar unas rejas de menos de un metro de altura para atacar a la otra hinchada.

Lejos de intentar frenar una batalla campal, los aficionados del Vasco rápidamente se adhirieron a la lucha. "Es un evento privado y la seguridad era responsabilidad de una empresa privada contratada por el Atlético Paranaense", explicó lo inexplicable el teniente coronel de la Policía Militarizada Adílson Moreira, quien estuvo a cargo de la seguridad de la parte externa del estadio.

La Policía Militarizada de Santa Catarina dijo que la ausencia de policías dentro del estadio respondió a una orden del Ministerio Público, que propuso que el Poder Judicial prohibiera la participación de policías militares en actividades que no fueran de competencia constitucional de la corporación.

Más allá de competencias legales, el sentido común tampoco sirvió para que se tomaran precauciones un tanto obvias tomando en cuenta la importancia de un choque -en el que los cariocas se jugaban el descenso y los paranaenses el pase a la Copa Libertadores- que sería presenciado por hinchadas con pasado violento.

Así lo manifestó, en llanto y ante las cámaras de la televisión, el zagueor Cris, del Vasco: "Vimos que antes del partido no había ningún policía, no había cordón para hacer la seguridad de los jugadores". Según el director de la empresa de seguridad contratada por el club Mazari, Arílson Alves, fueron pedidos 60 hombres para cuidar del evento, número que él mismo advirtió que era insuficiente. Agregó que Paranaense colocó otros 30 hombres para ayudar en la seguridad.

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