3 de June de 2012 00:03

La Tricolor humillada por Messi y compañía

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Alguna vez Ecuador tenía que vérselas con Lionel Messi. Nunca ‘La Pulga’ había jugado contra la Tricolor al nivel que nos tiene acostumbrados en el Barcelona. Pero se trata del mejor futbolista del mundo y en cualquier momento podía despertar.

Y eso ocurrió precisamente ayer. La selección de Reinaldo Rueda debió rendirse a las evidencias. No solo fue el mejor partido de Messi ante Ecuador, sino que puede incluso ser considerado como su mejor partido vistiendo la ‘celeste y blanca’ en el estadio Monumental de River Plate. Argentina goleó 4-0 y es una victoria que tiene el sello inconfundible del número 10.

En un fútbol que carece de continuidad como el de las eliminatorias, cuando los grupos se juntan después de seis meses, difícilmente se puede ver armonía entre las líneas. Las esperanzas se depositan en las individualidades. Argentina las tiene en Messi; Ecuador, en Antonio Valencia, como principales. La idea es cómo hacer para potenciarlas y cómo sumar a ellas a los demás jugadores para obtener resultados.

No solo que hubo varias asociaciones interesantes entre Messi y Ángel Di María, que permitió el primer gol de Agüero en el minuto 20, o el pase a la espalda de los defensores de Messi a Gonzalo Higuaín, a los 29 minutos.

En el tercer tanto se ratificó que otro de los grandes jugadores de la Selección argentina es Fernando Gago: por él pasaba la pelota antes de llegar a ‘La Pulga’, quien marcó el tercero a los 31, en una de esas usuales subidas por el centro y remate rasante imposible para Alexander Domínguez.

El equipo ecuatoriano no pudo descubrir ese circuito, intención de Rueda en la conferencia de prensa, para frenar a Messi. Pero el otro déficit del entrenador Rueda fue no armar alguna asociación con Valencia.

En realidad, la Selección ecuatoriana careció de todo concepto necesario para jugar un partido de fútbol: lució caótico cuando quiso atacar y desconcertado cuando le tocaba defender. Y en ese contexto, Valencia poco puede hacer y menos en la soledad con que caminaba por derecha.

El técnico colombiano sorprendió con la alineación, sobre todo con la presencia de Christian Suárez y por haber dejado en el banco a Segundo Alejandro Castillo y a Jefferson Montero. Cuando en el segundo tiempo entró Montero, la dinámica del equipo fue otra. Era algo que todos los argentinos temían. Sabían que con Montero por derecha y Valencia por izquierda, la zaga local, que no tiene la misma categoría que su ataque, iba a tener problemas.

No se equivocaban. Al comenzar el segundo tiempo, a los 6 y 7 minutos, hubo dos oportunidades de gol para la Tricolor. El arquero Sergio Romero tapó el remate de Montero, que después Christian Benítez cabeceó fuera del área. Hubo más oportunidades, no tan claras, no tan brillantes. Por eso, el técnico argentino Alejandro Sabella hizo un cambio táctico: puso a José Sosa en lugar de Agüero. Fue el 4-4-2 que buscaba más equilibrio, sobre todo en la zona de volantes.

Cuando los cambios se hacen con un 3-0 en contra, difícilmente brindan resultados. Argentina se cuidó un poco más en las labores defensivas, mientras la zaga ecuatoriana daba facilidades, a veces hasta bochornosas, en la que evidenciaban falta de fundamentos. Eso pasó en el gol de Higuaín. Por ejemplo: Walter Ayoví solo se dedicó a mirar al atacante del Real Madrid.

La dupla de centrales entre Jorge Guaga y Jairo Campos demostró ayer falta de fundamentos. Cualquier cosa podían hacer los rivales. Y eso explica el cuarto gol, el de Ángel Di María. Aquí, nuevamente fue Messi el que hizo todo. Él corrió a velocidad por el centro de la cancha, remató y la pelota quedó para que el argentino la empuje sin dificultad. Eso generó la algarabía en las gradas del estadio Monumental, en donde los ecuatorianos se miraban unos a otros, sin decir palabras.

Si la fiesta fue Argentina, más lo era de Lionel Messi. Fue su mejor partido con la Selección, se lo vio como el hombre que debe ponerse el equipo al hombro y llevarlo adelante. Hasta se puso el balón debajo de su camiseta, confirmando su paternidad.

Esa destreza y agilidad de Messi era lo que esperan los argentinos, que ahora ven a su Selección líder en las eliminatorias.


Los errores de la Tri

Defensivo.  Reinaldo Rueda puso un esquema defensivo en el primer tiempo.

Sin marca. Los jugadores del   medio campo se equivocaron y fallaron.

Juego.  La estrategia de mantener el balón no resultó. Valencia,  flojo.

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