15 de July de 2010 00:00

Los refuerzos se adaptan a la altitud

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Redacción Deportes

Néstor Ayala, el nuevo refuerzo paraguayo de Deportivo Quito, se unió al club hace ocho días pero ahora ya es uno de los mejores amigos del defensa Pavel Caicedo.

Son las 18:00 del martes y en la cancha del complejo del club, ubicado en el norte de Quito, cae una fuerte llovizna. Aun así, el preparador físico César Vaioli ordena ejercicios de calentamiento. “Hagan parejas, rápido, rápido”, grita el argentino.Caicedo escoge a Ayala y ambos empiezan a seguir las órdenes de Vaioli. Luego de unos minutos, el defensa ecuatoriano empieza a bromear con el paraguayo. “Eh, vamos paragua, ¿qué, ya no avanzas?”, le grita y sonríe.

Luego de un breve descanso, Caicedo se acerca a Ayala y lo levanta entre sus brazos. La acción causa las carcajadas de sus compañeros y de los integrantes del cuerpo técnico.

La práctica continúa y el técnico Rubén Darío Insúa ordena un partido de fútbol. Luego de 40 minutos, el entrenador argentino reúne a sus jugadores y da las últimas indicaciones de la tarde en un costado de la cancha. Ayala lo escucha con atención y después sale presuroso del campo de entrenamiento.

Son las 18:45 y la llovizna persiste. Ayala, ex delantero de la selección paraguaya, se dirige al camerino sin observar a sus compañeros. Antes de ingresar encuentra a Wladimir Ortiz, gerente deportivo del equipo.

“Eh, ya se confirmó el vuelo de llegada. ¿Cuándo vienen?”, dice el goleador al observar al directivo. Ortiz contesta con calma. “Llegan mañana al mediodía en (un avión de la aerolínea) Taca. No les pudimos conseguir un vuelo para la noche o la medianoche”.

Ortiz se refiere al itinerario de llegada de Jessica Ramírez y Thiago Ayala, de 9 meses, esposa e hijo de Ayala. “Bueno, ni modo. Si ya me aguanté más de una semana, creo que puedo aguantar un día más”, dice el ariete guaraní y atiende a un periodista.

Ayala también tiene otra preocupación. Dice que quiere mejorar su estado físico para debutar en el partido del sábado ante Universidad Católica, en el estadio Olímpico Atahualpa. “La altitud sí te afecta. Por eso estoy entrenándome al máximo para llegar bien al sábado. Por suerte he recibido el apoyo de compañeros como Caicedo, quien ahora es un buen amigo”.

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